lunes, 15 de julio de 2013

SACA DE UN NAVIO ESPAÑOL EN WINIWUADA POR CORSARIO INGLES





Eduardo Pedro García Rodríguez

1586 Mayo 18.
 En el mes de abril del año mencionado había zarpado del puerto de Plymouth un navío corsario de nombre El Faco (sic), artillado con diez cañones y cargado de paños, bacalao y cecina de vaca para comerciar en la isla portuguesa de Porto Santo. Tal era por lo menos el propósito aparente de los piratas, según declaró John Reman, uno de los
que quedó en la isla de Gran Canaria prisionero. La embarcación inglesa se presentó con el fin indicado en la isla de la Madera, mas, siendo allí recibidos con varios disparos de cañón, los corsarios decidieron proseguir la travesía hacia las Canarias. El 2 de mayo arribaban los ingleses a la desierta isla de Lobos, desde donde se trasladaron a la de La Gomera con el propósito de hacer aguada. Desembarcaron con dicho objeto en un paraje ignorado de la isla, mas no hallándola a su alcance retornaron al navío para continuar su ruta. De La Gomera cruzaron a la isla de Gran Canaria, en cuyo puerto de Arinaga volvieron a poner pie en tierra los ingleses, cautivando aun pescador canario de nombre Sebastián García, natural de Agüimes, por medio del cual pudieron hacer la provisión de agua, zarpando seguidamente con el cautivo.

Sebastián García sirvióles entonces de confidente, y al enterarse el capitán inglés por boca del pescador canario de cómo en el Puerto de la Luz se hallaban fondeados buen número de navíos españoles cargando mercancías, decidió dirigirse al mismo con el deseo de hacer una buena presa que colmase los beneficios económicos del viaje.

El sábado 17 de mayo de 1586 el navío inglés se fué acercando con el mayor sigilo a la capital de la isla, y a la madrugada varios ingleses, llevando como práctico aun mercader amigo de Edward Kingsmill, y gran conocedor de la costa, se aproximaron en una lancha al puerto hasta divisar los bultos inmóviles de los navíos apostados.

Entonces Sebastián García fué señalando a los piratas las embarcaciones y lugares, cayendo éstos por sorpresa sobre la nao de Francisco Cortés, de la que lograron apoderarse, para luego alzar velas y desaparecer lentamente.

Aquella misma mañana otros cuatro navíos españoles se dispusieron en breve tiempo para salir en persecución de los piratas, y éstos, al verlos zarpar, acortando por momentos la distancia, optaron por abandonar la nao a su suerte, no sin antes saquear algunos cofres que conducía la embarcación.

Pocos días más tarde los piratas reincidieron en un nuevo desembarco en la playa de Maspalomas; mas acudiendo a combatir con ellos algunos vecinos de Agüimes tuvieron que huir précipitadamentie, sin poder impedir que Sebastián García recobrase la libertad y que uno de los ingleses, John Reman, quedase prisionero.

Con menos precisión conocemos en cambio el saqueo del famoso ingenio de Adeje por los ingleses en 1586. Sabemos, eso sí, que aquella comarca, tan frecuentada en años anteriores por pacíficos piratas, sufría ahora quizá más que ninguna otra los zarpazos de la fiera que había amamantado. En 1583, tres años antes del saqueo del ingenio, el capitán Pedro Soler, que lo era de las comarcas de Abona y Vilaflor, fronteras de Adeje, comunicaba al Cabildo de la isla de Tenerife que acababa de rechazar en las costas de Chasna (Vilaflor) , sin otros auxilio que el de sus propios criados, una incursión de los ingleses que trataban de insultar al país; respondiéndole a ello, complacido, el Regimiento tinerfeño: "En cuanto vuestro nombre resuene entre los ingleses, ya se guardadaran muy bien de volver a nuestra isla, escarmentados del daño que por vuestro brazo recibieron."

Pese al optimismo del Cabildo, en 1586 se repitió una incursión británica por el sur de la isla de Tenerife. Los ingleses desembarcaron en la costa de Adeje, se apoderaron del pueblo, profanaron las iglesias, saquearon por completo el ingenio azucarero de los Ponte, cargando hasta con sus ropas, y retornaron seguidamente a los navíos sin hallar enemigo ni contradictor. Sólo uno de los piratas, Edward Francis, se perdió del grueso de la expedición y fué hallado por los naturales en un barranco-seguramente el actual barranco del Inglés-malherido y extenuado, de donde pasó a la cárcel de La Laguna a disposición del Tribunal del Santo Oficio. (En: A. Rumeu de Armas, 1991).
eduardobenchomo@gmail.com

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