viernes, 31 de julio de 2015

"Invasores en nuestra tierra"


En nuestra tierra desde el S XV se impone una relación de dominación y sometimiento del invasor contra el pueblo originario. En esta situación de colonialismo se mercantiliza la fuerza de trabajo y jerarquiza en términos de raza y género. La propia historia en sus crónicas escritas por los invasores y en especial por algún religioso, que apenado por la condición de los canarios, comentan que a los antiguos pobladores de las islas se les negaba la calidad de humanos, siendo humillados e esclavizados.

Desde aquellos tiempos la dominación y el racismo, afectan en diversas formas y niveles a las siguientes generaciones, los herederos de la raza guanche.
Durante la época de la evangelización y la colonia, el patriarcado y el machismo vinieron también de mano de los colonizadores. Si hablamos de la situación de las mujeres o la suerte que corrieron nuestras abuelas que gestaron sin remedio hijos e hijas de estos invasores. Algunos dicen que al menos nuestros invasores se mezclaron con nuestras mujeres y encima, deberíamos estar agradecidas por haber sido salvadas de seguir siendo descendientes de los ignorantes guanches sin alma.
Durante casi 600 años de convivencia con agentes culturales europeos, nuestro pueblo canario ha resultado profundamente afectado, nuestros antepasados fueron modelados y desde la base, alteraron su raza y degradaron su cultura.
Los castellanos cuando invadieron canarias introdujeron una carga de conceptos y preconceptos. Estos últimos, fueron la de convertirnos en mano de obra esclava, sufrir la degradación de asumir como propia la visión despectiva que tenían los invasores que nos consideraron una raza inferior. Es por esa visión por el cual manifiestan el atraso de los pueblos colonizados y de sus características innatas como la pereza, o la falta de ambición.
La iglesia imperialista tuvo un papel importante en la construcción del guanche como ente cultural alienado Estos tenían comos cometido el de dar a conocer a los antiguos pobladores de las islas, la gloria de la vida eterna, para consolarlo ante la miseria de su destino terrenal y a la vez justificar el dominio europeo, induciéndolos a una actitud pasiva y resignada.
Estas justificaciones de la dominación colonial y cultural constituyen la más pesada herencia dejada por la civilización occidental y cristiana a mi pueblo y a todos los pueblos conquistados. Como cristales deformadores que impidieron crear una imagen auténtica del mundo y una visión genuina de sí mismos.
(Maria Gomez Diaz) julio de 2015.


"Expolio y vandalismo.... nuestro patrimonio en el olvido"


Nuestro patrimonio arqueológico se encuentra en un estado deplorable, especialmente el de la Isla de Tenerife. Lo yacimientos de nuestros antepasados son la única prueba palpable que nos queda de nuestra historia antigua, pasado que ha sido expoliado gracias al salvaje vandalismo a los que han estado sometidos durante décadas, la situación en la que se encuentran gran parte de nuestro patrimonio penosas Como ejemplo vale decir que algunos lugares a los que se iban a hacer fotos de grabados y, meses después, y luego cuando vuelves a esos mismos grabados te quedas atónito, pues han sido despojados de la propia roca como si se llevaran un souvenir tendencia que por desgracia es muy habitual en nuestras Islas fruto del abandono de las autoridades competentes.

La realidad es que este trabajo está sirviendo también como fuente documental pues muchos de estos yacimientos se van a perder si nadie lo remedia en breve. Es el caso por ejemplo de sitios Algunos yacimientos rupestres como es el Ifara en Granadilla uno de los más importantes de la Isla y ya ha sido visitado por los expoliadores. Algo similar ocurre enun yacimiento de Añaza en Santa Cruz de Tenerife donde donde los grafitis han ocultado los de nuestros antepasados.Hasta los años 80 se llegó a decir que en Canarias no existía arte rupestre antes de la invasión, Lo cierto es que estas manifestaciones se encuentran en todas las islas. El descubrimiento de Aripe en Guía de Isora fue la primera de muchas estaciones que se catalogaron.o las del Julan en el Hierro son espacios desprotegidos incluso se han llevado paneles, sin que nadie haga nada por evitarlo.Es curioso, que Canarias está dentro de la Unión Europea pero arqueológica y geográficamente es africana y esa es la discusión que ha marcado la investigación arqueológica, porque todo el esfuerzo de conservación y de difusión se va a lo colonial.
En Canarias hay yacimientos por ejemplo como el de Temisas, convertido en una especie de cápsula del tiempo perfectamente conservada, en cambio otros yacimientos como los mencionados en Tenerife ya casi no existen.
Existe una falta de conciencia social y de decisión política que puede acabar con las pocas muestras de nuestro pasado. La sociedad debe implicarse para defender su patrimonio , comenzando por la base, que es la educación desde los colegios.
(Maria Gomez Diaz). Julio de 2015.


ARCHIVO PERSONAL DE EDUARDO PEDRO GARCÍA RODRÍGUEZ-CX


ATRIMONIO ARQUEOLÓGICO (II)

POBLADO PREHISPANICO DE TUFIA (GRAN CANARIA)



El Este de la isla de Gran Canaria, entre el barranco de Silva y el barranquillo de Puerto fíem edio se introduce en el mar la península de Tutia, dejando al Norte la playa de Aguadulce (donde existia una fuente de agua potable hasta tiempos recientes) y al Sur la playa de Tutia. La península asciende suavemente desde las playas para caer luego a pico, como fortaleza de riscos, sobre el mar. Tiene un eje mayor y menor de aproximadamente 500 y 300 m. respectivamente, y su punto más alto está a 47 m. aproximadámente sobre el nivel del mar. Sobre ella, azotado por el constante alisio del Noreste, se levanta el poblado aborigen de Tufia.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Las primeras referencias escritas sobre la existencia de un yacimiento arqueológico en la península de Tufia (Gran Canaria) se deben a Sebastián Jiménez Sánchez, quien en 1944 publicó la noticia de su descubrimiento: "Este yacimiento importante, conocido por Tufia, Tufía y Taufia, está situado en la misma costa del término municipal de Telde, a poco más de 3 kilómetros de Taliarte. El yacimiento está sobre el promontorio del mismo nombre, de costa acantilada y brava.

Todo el promontorio forma una minúscula península que origina una ensenada y playa llamada con la misma denominación... la parte alta de este promontorio nos presenta una sorpresa agradable. En él descubrimos un importante poblado aborigen, hasta el presente por nadie citado"1.

Efectivamente en la bibliografía consultada no se encuentra ninguna referencia sobre este importante enclave aborigen. Historiadores como Marín y Cubas, Chil y Naranjo, Millares Torres, Sabino Berthelot y otros recogen en sus escritos el nombre de Tufia, Tufía y Taufia, dándoles en unos casos el tratamiento de topónimo o el de antropónimo. Cuando se refieren al topónimo dan cuenta de cuevas viviendas existentes en la playa del mismo nombre. Sin embargo, en ningún caso se menciona la existencia del poblado con sus túmulos y murallas que se alzan en la parte superior de la mencionada península. Otro autor, contemporáneo de Jiménez Sánchez y que por tanto conocía la noticia del descubrimiento, fue Pedro Hernández Benítez quien en una de sus obras hace una breve referencia sobre Tufia: "Nombre aborigen de un Guayre llamado Taufia que a su vez dio nombre a un poblado en parte troglodita y en parte de piedra seca o sin argamasa. Hasta el año 1713 se le designa en los libros de defunción a tal poblado de Tufia"2.

Lo que resulta sumamente extraño es que en las Crónicas de la Conquista de Canarias no se haga ninguna referencia a la existencia de este estratégico enclave aborigen, aunque bien es verdad que, a juzgar por el reducido número de estructuras habitacionales, no pudo ser muy numerosa la población allí asentada.

No obstante, hay que tener en cuenta un hecho significativo, y éste es que a tan sólo un kilómetro de distancia se encuentra la bahía de Gando.

Tanto la ensenada de Gando así como también las playas cercanas constituyeron los fondeaderos preferidos de aquellos que intentaron en repetidas ocasiones entradas en la isla.
Hay que tener también presente que toda la línea de costa de la que venimos hablando establ bajo el dominio político del reino de Telde que por otra parte controlaba prácticamente la mitad de la isla, estando la otra mitad bajo el dominio del reino de Gáldar.

Fue precisamente en Telde donde se construyó el primer almogaren o casa de oración cristiana, siendo el primer obispo de la diócesis el carmelita Fray Bernardo. Según el profesor Ladero Quesada: "Este obispado misional duró hasta finales del siglo XIV y encauzó hacia las islas limosnas, víveres y sacerdotes a partir de los centros de apostolado de la corona de Aragón. Mallorca fue sustituida desde 1362 en el cometido por Tortosa y Barcelona, debido al interés de sus respectivos prelados. Siendo el obispo de Telde franciscano Fray Bonanat Tarín se organizaron las expediciones misionales de 1370 y 1386. En esta última viajaron unos "pauperes heremite" que se establecieron como tales ermitaños en Gran Canaria. El fin de la presencia catalana mallorquina en Canarias coincidió con las primeras empresas de saqueo y conquista protagonizadas por los andaluces desde 1393, que haría entrar a las islas en un periodo más duro de su antehistoria"3.

En 1403 Gadifer de La Salle llevó a cabo una incursión con las islas de Fuerteventura, Gran Canaria y Gomera. En Gran Canaria fondearon en uno de los puertos situados entre Telde y Agüirres, seguramente Gando, donde perrranecieron algunos días, intercambiando productos de la tierra por "baratijas": "Y allí en el puerto vinieron cerca de quinientos canarios y hablaron con ellos y venían a la barcaza por grupos de 100 12 todos juntos, sin atreverse, después de haberles dado Gadifer seguridad, y les traían abundantes higos y sangre de drago que cambiaban por anzuelos de pesca y por viejas herramientas de hierro y por agujas para coser; y obtuvieron sangre de drago que valía doscientas doblas y todo cuanto les entregaron no valía dos francos. Y después mientras volvía y el bote se acercaba a tierra, ellos lo embistieron y duró la escaramuza un buen rato; después de acabado aquello, otra vez entraban en la mar y venían a la barcaza como antes y traían sus cosas. Y esto duró dos días que estuvieron allí... Y el propósito de Gadifer es, si puede encontrar cien arqueros y otros tantos peones, entrar en el país y alojarse en Telde, que es buena población abierta y tiene buen río que corre por en medio y está a media legua de un puerto de mar; y allí se fortificará y permanecerá hasta que, con la ayuda de Dios, haya puesto todo el país en su poder y en la fe cristiana"4.

No conseguiría Gadifer de La Salle su propósito de asentarse en Telde. Así Planta del yacimiento como tampoco lo lograría posteriormente Diego García de Herrera ni su yerno Diego de Silva a pesar de la torre que precipitadamente lograría construir en Gando. Entre los años de 1457 y 1459, Diego de Herrera, después de tomar posesión de la Bahía de Gando, construye una torre desde donde hostigará a las comunidades aborígenes que poblaban la zona. También se construiría un segundo baluarte" ofensivo-defensivo en 1462 en un lugar no muy bien definido pero ya en el interior de lo que hoy es la ciudad de Telde. Fueron artífices de esta construcción Diego de Herrera, Diego de Silva y el obispo Diego López de Illesca.

A este nuevo baluarte se le quiso imprimir un carácter distinto: Casa de oración. Rumeu de Armas en su obra El Obispado de Telde, describe el fatal desenlace que tuvo la empresa de los "tres Diegos": "La pequeña guarnición de Telde encargada de consolidar la influencia política de los señores de Canarias en el interior de la isla y garantizar la integridad física de los misioneros se comportó correctamente, por razones obvias de prudente seguridad, en cambio los soldados del presidio de Gando se desmandaron más de una vez con asechanzas y correrías que enturbiaron la atmósfera de paz... Sobre el alcaide de la torre de Gando, Pedro Chemida, llovieron las reclamaciones de los indígenas, hasta que llegó un día en que los naturales decidieron tomarse no la justicia sino la venganza por su mano. La causa que iba a dar pie a la ruptura de las hostilidades fue el rapto de algunas mujeres nobles, considerado con razón como una grave ofensa indigna de los aliados y amigos"5.

Tras una hábil maniobra militar los aborígenes consiguieron vencer la resistencia de la torre, la cual sería arrasada (opinión ésta de la que no participan algunos autores).

Hasta aquí algunas noticias de interés etnohistórico que de alguna forma nos vienen a demostrar que la zona objeto de nuestro estudio fue quizá de las más frecuentadas en los primeros intentos de conquista de la Isla.

Centrando nuevamente la atención sobre el yacimiento que nos ocupa, el profesor Serra Ráfols, después de haber consultado las crónicas, llega a la siguiente conclusión: "Un poblado junto a desembarcaderos tan fáciles supone una gran seguridad por ese lado. Confirma nuestra creencia de que los mares de Canarias permanecieron desiertos durante larguísimos siglos, probablemente desde un momento en que se pierde en la noche de los tiempos hasta el siglo XIV. Desde algún momento dentro de este siglo, el poblado tuvo que ser abandonado, pues era una presa fácil para los merodeadores que visitaron anualmente estas aguas.

Otros poblados costeros tuvieron los aborígenes de Gran Canaria, pues lo son también el de La Guancha y el de Arguineguín, pero acaso ninguno tan visible o tan indefenso como éste, que jamás pudo ser de mucho vecindario. Partiendo de nuestro supuesto de que los aborígenes no navegaban ¿qué fin pudieron tener estos poblados costeros? Creo que el mariscar (no el pescar) debió constituir un medio de vida de una importancia que hoy no podemos concebir fácilmente..."6.

Las conclusiones a que llega el profesor Serra Ráfols no son en absoluto descabelladas y en gran medida coinciden con las nuestras. No obstante habría que plantearse otras cuestiones referentes sobre todo a la cronología del yacimiento, pues cabría la posibilidad de que este poblado fuese levantado por grupos aborígenes después de la isla conquistada. En este sentido hay que tener en cuenta un hecho significativo y éste es lo inhóspito del lugar, la pobreza del medio que por otra parte no pudo ser muy distinto quinientos años atrás y un viento constante que azota el lugar en casi todas las épocas del año.

Partimos de un hecho y éste es que la hipótesis del genocidio queda descartada, entonces ¿qué ocurrió con las comunidades aborígenes que quedaron en la isla una vez ésta conquistada? Seguramente fueron desposeídas de sus tierras, expulsadas de los asentamientos enclavados como es lógico en lugares más idóneos. Todo parece indicar que fueron desplazadas hacia territorios pobres uno de los cuales pudo muy bien ser el de la península de Tufia. No obstante, lo aquí expuesto apenas si tiene fundamento; sería necesario excavar éste y otros yacimientos similares de los que pudieran obtenerse datos más precisos, sobre todo de tipo cronológico, que puedan confirmar o desechar estas hipótesis.

DESCRIPCIÓN DEL YACIMIENTO

Observando el yacimiento de Tufia desde el mar, (Este-Oeste), podemos apreciarlo en toda su magnitud. En él encontramos diversos tipos de construcciones: murallas semidestruidas que lo rodean, estructuras de enterramientos—túmulos—, estructuras habitacionales —casas de piedra seca concentradas en dos núcleos separados entre sí, un amplio recinto amurallado al que no podemos dar función segura, y un grupo de cuevas que se abre en el acantilado. Todo este poblado se alza en lo alto de la terraza que se forrra sobre la península de Tufia.

La parte mejor conservada se enclava en la cresta de la colina. Se trata de un núcleo compuesto por cuatro recintos habitacionales con forma circular en el exterior y ovoidea o elíptica en el interior de tres de ellas, y cuadrangular en la cuarta, que además posee un compartimiento suplementario también cuadrado, así como una especie de antesala de gran tamaño. Las entradas se realizan por el oeste (de espaldas al mar) en las tres mayores y por el sur en la menor.

Como ya hemos señalado, esta zona es la que se encuentra menos deteriorada, alcanzando sus muros en ocasiones alturas superiores al metro y medio, y manteniéndose casi intactas en las esquinas y ángulos construidos con gran perfección.
El otro núcleo más al norte y más bajo contiene tres estructuras habitacionales, también circulares en sus partes exteriores pero más angulosas por dentro, presentando una de ellas una planta casi cruciforme. Las tres se encuentran unidas en sus fachadas, conformando un muro continuo que sólo se interrumpe en los huecos de las entradas, que como antes se orientan al poniente. Las paredes apenas si sobresalen de la tierra, bien por enterramiento o por destrucción no consiguen superar el medio metro en las partes más favorables.

Muy cerca de estas estructuras está el recinto mayor del yacimiento: se trata de una gran construcción cuadrangular, con esquinas redondeadas y de una gran perfección en los muros interiores, que encierran una superficie de aproximadamente 213 metros cuadrados, y a la que se accede por una puerta orientada al N. O. y en lasque hay tres escalones de unos 15 cm. cada uno.

Junto a la pared izquierda de esta especie de Tagoror se insinúa un trozo de suelo empedrado que da realce a esta parte del yacimiento.

En cuanto a los túmulos hoy se pueden ver claramente dos de los tres que existen, ligeramente apartados hacia el norte del complejo cerrado. Estos son distintos entre sí, uno más grande tiene un centro a flor de tierra, rodeado circularmente por dos filas de piedra de mayor a menor altura según se separan del centro. El otro, más pequeño, se forma por una sola hilera de piedras que circunda un espacio relleno de tierra. Un último túmulo se esconde bajo la superficie de la colina, y solamente es delatado por alguna que otra piedra que contornean una débil figura. Este se compone por tres gradas concéntricas de diferentes alturas.

Además de los distintos tipos de construcciones ya citados existen una serie de murallas que lo delimitan y dividen interiormente. Dos de ellas de gran longitud (hoy prácticamente destruidas) lo protegen por los lados este y oeste, y otra, ya más abajo, lo aisla de la playa de Aguadulce; así mismo, hay pequeños muros que separan los distintos núcleos del yacimiento (posibles lindes de propiedad).

En la parte rocosa del promontorio, al sur de la península, hay una serie de cuevas naturales, algunas de ellas retocadas que sirvieron de viviendas, probablemente formando parte del conjunto arqueológico.

MATERIAL ARQUEOLÓGICO

El yacimiento de Tufia nunca se ha excavado sistemáticamente, probablemente por esto el material arqueológico encontrado sea escaso.

Cuando en 1944 S. Jiménez Sánchez explora el lugar, realiza labores de limpieza de superficie "consistente en quitar del interior de las viviendas las piedras caídas y la tierra acumulada por efectos de la lluvia y del viento". En estos trabajos se recogen en el núcleo sur "la mitad de un recipiente de piedra de forma ovóidal, dos cuchillos hachas de regulares dimensiones, seis tabonas corrientes, una piedra plana y redonda como de 20 cms. de diámetro y fragmentos varios de cerámica color bermellón, así como caparazones de moluscos. En el núcleo del norte encontramos tiestos varios de cerámica; destacando dos trozos de color canelo claro con decoración en franjas delgadas de color ocre".

También da cuenta de la existencia en la pared norte del recinto mayor de "antiguos surcos o canalones paralelos, labrados intencionadamente, en forma de líneas rectas inclinadas con tendencia a arcos de circunferencia, semejándose a la forma de una hoja acicular". En las repetidas visitas que hicimos al yacimiento no hemos visto el grabado señalado por Jiménez Sánchez, solamente encontramos pequeños fragmentos de cerámica sin ningún tipo de decoración, algunos cantos trabajados, así como diversas conchas de moluscos, todo ello en superficie.

SERVICIO DE PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO* MUSEO CANARIO

Este servicio está integrado por Antonio Bonny Miranda, Julio Cuenca Sanabria, Ángel Juan Casañas, José Luís Marcos Caballos, Guillermo Rivera López, Luís Sosa Martínez y Jorge Miranda Valerón. En: Revista Aguayro. Año XII nº 143, octubre  de 1982.
(Archivo Personal de Eduardo Pedro García Rodríguez)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

- ARAÑA y CARRACEDO: de las Islas Cananas". III Editorial Rueda. 1980.
"Los Volcanes Gran Canaria.
SERRA RAFOLS: "La arqueología en Cananas en 1944." Revista de Historia Canaria N.° 70, 1945. pp. 94-196.
MORALES PADRÓN F. "Canarias: Crónicas de su conquista". Ayuntamiento de Las Palmas. El Museo Canario. 1978.
Le Cananen. Crónicas francesas de la Conquista de Cananas: Texto de Gadifer de La Salle. Instituto de Estudios Canarios. El Museo Canario.
JIMÉNEZ SÁNCHEZ S. "Excavaciones Arqueológicas en Gran Canana, del Plan Nacional de 1942, 1943 y 1944". pp 108 -113.
CHIL y NARANJO, G. "Estudios Históricos, Climatológicos y Patológicos de las Islas Canarias" Imp. La Atlántida. 3 volúmenes. Las Palmas.
HERNÁNDEZ BENITEZ, P. "Te/de Isus valores arqueológicos, históricos, artísticos y religiosos). Telde.
VERNEAU, R. "Rapport sur une rr.ission scientifique dans L'Archipel Cañarien. Imp. Nationale. Paris. 1887.
VERNEAU, R. "Habitations, sepultures et lieux sacres des anciens cananens. fíev. d'Ethnographie. Paris. 1889.

EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA





UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS
PERIODO COLONIAL 1501-1600
DECADA 1550-1560

CAPITULO VIII-I



Eduardo Pedro García Rodríguez

1550. El Emperador de las españas Carlos V prohibió las cabalgadas en las Indias de Castilla y la conquista de Portugal, pero al permitir que se continuasen, contra los vasallos del Xarife, siguieron zarpando las armadas. Diversificadas las actividades de los vecinos de Chinet (Tenerife), a 16 de junio de 1556, obtuvieron "permisión" para vender frutos de la tierra en Indias, con prohibición de embarcar pasajeros y previo depósito de 5.000 ducados, en garantía de que no se asentarían en la conquista colombina. Los barcos de Canarias se agregarían a las flotas, a su paso por las islas, yendo en "conserva" hasta Sevilla, donde habían de pagar quinto y avería, en la Casa de la Contratación. (L. Al. Toledo)

1550.

Colonos notables en los primeros tiempos de la invasión de Tenerife

Marcos de Sotomayor

Gallego, natural de Sobroso.
Casó con  Juana Martín, hija de Hernán Martín e Isabel Martín y viuda de Ximón Lorenzo.

Hija: Paula de Sotomayor, mujer de Baltasar de Acevedo.

Conciertos

—Concierto entre Marcos de Sotomayor y su mujer Juana Martín, y Antón Martín, como tutor de los menores dejados por Simón Lorenzo, primer marido de Juana, sobre los bienes multi­plicados dejados por Simón y la dote de Juana que había importado 250 doblas. Gaspar de Sexas, 1550, f. 45. 
—Juana Martín, hija de Hernán Martín e Isabel Martín, heredera de los bienes dejados por su  madre, difunta, con licencia de Marcos de Sotomayor, su marido, dice que ya se hizo partición de  ellos por parte del licenciado Alonso Ruiz y Luis Velázquez, ante Francisco Márquez. Una parte se la había de pagar Hernando Navarro. Juana dio su conformidad a las cuentas. 10 de noviembre de 1556, ff. 499 r-500v. 

Poderes

—Marcos de Sotomayor, marido de  Juana Martín, hija de Hernán Martín e Isabel Martín, dio poder para cobrar su herencia. Hernando Calderón, 1554, f. 290.
—Marcos de Sotomayor, marido de Juana Martín, hija de Hernán Martín e Isabel Martín, difuntos, hermana del escribano público Antón Martín, otorgó poder a éste para resolver la herencia común. Gaspar de Sexas, en 1555, ff. 130, 132 y 134.
—Poder a Antón Martín de su hermana Juana Martín, con licencia de Marcos de Sotomayor su marido, para cobrar la herencia de Hernán Martín e Isabel Martín, padres de ambos. 1555, ff. 133-134.
—Revocación del poder dado por Juana Martín. 18 de enero de 1556, f. 322.  
—Juana Martín, con licencia de Marcos de Sotomayor su marido, otorgó poder a éste en relación a los bienes heredados por Juana de sus padres. 30 de octubre de 1556, ff. 657v-658r.

Tributos

—Marcos de Sotomayor dio tierras a tributo a Melchor Ferreras. Juan de Ponte, 1560, f. 269.

Compraventas

—Marcos de Sotomayor vendió dos pedazos de tierra en Los Silos para viña a Francisco Domínguez por 22 doblas. Juan de Ponte. 1561, f. 550. Anularon la venta en 1562 al f. 291v.
—Marcos de Sotomayor obtuvo data y posesión de sepultura en el convento de  San Francisco de Garachico. Álvaro de Quiñones, 1572, f. 58.

Transacciones

—Juan Clavijo transacción con Marcos de Sotomayor sobre un tributo. Hernando Calderón. 1554, f. 286.

Testamentos

—Juana Martín otorgó su testamento. Declaró encontrarse enferma y ser hija del difunto Hernán Martín, hermana de Antón Martín, el escribano público. Casó en primeras nupcias con Simón Lorenzo, y tuvo dos hijos llamados  Diego y María y, por segunda vez, con Marcos de Sotomayor, con quien procreó a Paula. No se conserva el legajo correspondiente. Gaspar de Sexas. 1552, f. 94.
—Testamento de Juana Martín, en el que declara estar enferma y ordena ser enterrada en el convento de San Francisco de Garachico. Nombró albaceas a su marido Marcos de Sotomayor y a su cuñado Lorencianes de Viana.  Casó primero con Simón Lorenzo y luego con Marcos de Sotomayor. Hijos: fray Diego Lorenzo OFM y María Martín, mujer de Melchor Afonso; del segundo tuvo a Paula de Sotomayor, casada con Baltasar de Acevedo, hijo de Gómez de Acevedo, cuya dote pasó ante Gaspar de Sexas. Gaspar de Sexas,  17 de febrero de 1568, ante f. 216.
—Codicilo de Juana Martín, mujer de Marcos de Sotomayor. Dice que otorgó su testamento ante Gaspar de Xexas. 1568, f 321.
—Testamento de Paula de Sotomayor, mujer de Baltasar de Acevedo, hija de Marcos de Sotomayor y de Juana Martín. Hijos: Francisco y María. Nicolás GzCas, 1575, f. 717.
—Marcos de Sotomayor otorgó testamento estando enfermo y pidió ser sepultado en el convento de San  Francisco de Garachico, en la tumba en la que yace su mujer Juana Martín; Declaró ser natural de Sobroso  en Galicia. Nombró albaceas a Baltasar de Acevedo, su yerno, y a Paula de Sotomayor, su hija. Hijos: Paula de Sotomayor, mujer de Baltasar de Acevedo. Bartolomé Sánchez,  21 de mayo de 1578, f. 611. 
—Testamento de Baltasar de Acevedo, marido de Paula de Sotomayor, hija de Marcos de Sotomayor. Hermano de Gaspar de Acevedo. Pidió que se le dijeran misas en Nuestra Señora de la Luz. Hijos: Francisco, María y Juana. Baltasar de Sexas, 1579, f. 155. 
1550.
El colono Gaspar Fonte de Ferrera, ciudadano de Barcelona y regidor de esta isla, pasó a ella por los años de 1550, con su mujer doña Marina Fonte y Pagés, hija de Galderique Pagés y de doña Seguismunda Pagés, señores de la villa de San Juan en el condado de Rosellón. Fue el primer poseedor del Mayorazgo de Daute como hijo del doctor Jerónimo Fonte y nieto de Rafael Fonte.
Gaspar Fonte hizo donación a la señora Olaya Fonte, viuda del Doctor Ricardo, de la capilla de Ntra. Sra. de los Ángeles en el convento de san Francisco de la Laguna, a mano izquierda, junto a la de los Valcárcel, que habían fundado los señores Miguel y Rafael Fonte, en 1581 ante el escribano Quiñónez al folio 232. Al año siguiente y ante el mismo escribano al folio 429, Antón Fonte, apoderado de los Fonte, arrendó a Gaspar Fonte varias propiedades y entre ellas la sexta parte del Ingenio de Daute, nombrándose en esta escritura a todos los Fontes.
Por su testamento ante Quiñónez, en el 1593 y al folio 710, mientras que el de su esposa, doña Marina, lo tenemos registrado ante el mismo escribano en el protocolo de 1606 al folio 498; ambos  dejaron por hijos a:
a)     Don Miguel Fonte de Ferrera, hijo mayor del anterior, casó con doña Ana de Ponte, hija de Pedro de Ponte, quién dejó por heredero y poseedor del mayorazgo al póstumo que apareciere de su mujer. Murió de Viruelas el martes Santo 16 de abril y el 17 del mismo mes parió su mujer un hijo que se bautizó el día 20 y se le puso por nombre Miguel, regidor y familiar del Santo Oficio el cual casó con doña Francisca de Mesa y Lugo, su descendencia única lo fue doña catalina Fonte y Lugo, que casó con licenciado Sancho Núñez de Aguiar, juez oficial del juzgado de Indias, Brasil, Angola y Guinea, en esta Isla y en la Gomera, los cuales a su vez procrearon a doña Marina Fonte de Aguilar y Mesa, que casó con el capitán don Nicoloso de Ponte y Cuevas y Vargas, el dote de este último matrimonio  en 1643 ante el escribano Mateo del Hoyo, al folio 125.
b)  El capitán don Jerónimo Fonte, que casó con doña Isabel Jorva Calderón, quienes tuvieron por única hija a doña Mariana Fonte Calderón, que casó con el maestre de campo don Bartolomé de Ponte, 4º señor de Adeje.
c)  El capitán don Galderique Pagés, que murió sin sucesión.
d)  Doña Mariana y doña Jerónima Fonte, que también murieron sin sucesión.
e)  Doña Marquesa Fonte y Pagés, que contrajo matrimonio con don Bartolomé de Ponte. No tuvieron Sucesión.
f)   Doña Paula Fonte Pagés, que casó con don Nicoloso de Ponte y Cuevas.  
La casa de don Gaspar Fonte en Daute estaba situada en Garachico, en el solar que hoy ocupa la casa de don Manuel de la Torre, enfrente de la iglesia y de la plaza de la Pila o de González de la Torre, hoy su viuda, señora Báez. Antes esta plaza era la del puerto de Garachico. Desde antiguo esa casa ostentaba, en el frente que daba a la plaza, una hornacina o nicho con una imagen, recientemente derribada por el viento, que según la tradición correspondía a la primera edificación que allí había y era la de la Virgen del Buen Puerto, llamada también Virgen de la Guía. La que guiaba a los navegantes y caminantes.
1550.
Tal como indica el título, nos proponemos hacer un breve estudio sobre las relaciones de la poderosa familia genovesa Ponte y la industria azucarera, que introduce a Canarias en el circuito comercial internacional. Nuestra aportación está basada en fuentes notariales (Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife) de las escribanías de Garachico y La Laguna, sobre todo.
Cristóbal de Ponte edifica un ingenio en Garachico, próximo al puerto, a comienzos de siglo. Poco después vende la mitad de ese ingenio al también genovés Cosme de Riberol, formando compañía con él. Este primer intento tiene éxito durante unas décadas, dejando de moler en la primera mitad de siglo en fecha no conocida (posiblemente en la década de los cuarenta). Nosotros vamos a referirnos a la segunda mitad del XVI y principios de la centuria siguiente.
El azúcar y la coyuntura internacional en la 2a mitad del s. XVI.
Es un buen momento: el producto pasa —como señala Mauro — de droga, de producto de lujo, a ser un alimento, un artículo de consumo cada vez más corriente. La demanda aumenta fuertemente, aunque haya subperíodos de estancamiento, y —consecuentemente— crecen la producción y el número de ingenios. Asimismo se registra un alza en los precios: entre 1550 y 1600 Mauro señala un aumento del 100%. En Lisboa este alza es aún mayor. Por último, en los años postreros de la centuria hay una elevación considerable de la producción-exportación, que decae en la primera década del s. XVII.
En teoría, esto debía producir un aumento de la superficie cultivada y del número de ingenios en las islas. Ciñéndose a Tenerife, lo que se produce es una detención del retroceso que estaba experimentando la industria azucarera ante la competencia antillana, atlántica y —muy especialmente a partir de esta segunda mitad de siglo— brasileña, cuya productividad por unidad de superficie y bajo costo hacía que sus
fuesen más bajos que los de las islas del Atlántico oriental. La diferencia de precios entre el mercado brasileño y el de Madera es el doble, sin que los costos de transporte compensasen las ventajas brasileñas. Ello hace que paralelamente a la disminución del número de ingenios en las islas haya un continuo aumento de los mismos en Brasil: 130 en 1585 y 230 en 1610.
A la par que se detiene coyunturalmente la crisis, hay un cierto desplazamiento del cultivo del norte al sur de la isla, como ya había señalado Fabrellas . Se buscan tierras con microclima más adecuado y suficientemente extensas con objeto de buscar una compensación a los elevados costos de producción.
Además de todo lo que dirá acerca de los Ponte, hay otros datos significativos (interés por el cultivo de cañas, venta de ingenios, elevadas sumas por el arrendamiento de éstos, etc.) que ilustran este nuevo —aunque pequeño- renacer. Así, en 1558 Juan de Valverde toma a renta el ingenio que el Adelantado tenía en Los Realejos por un precio “oficial” de 525 mil mrs. y 8 arrobas de azúcar blanco, aunque en una escritura posterior a la de arrendamiento se aclara que en realidad el precio es de 431.250 mrs. Aparte de ser una cantidad respetable, interesa destacar que al final del arrendamiento tenía que dejar plantadas nada menos que 12 cahíces de cañaverales en distinto estado (planta vieja, nueva, zoca...) (5). Pocos años más tarde, en 1569, el Adelantado da poder a un hermano natural para que concierte con Mª de Vergara el tomar a renta unas tierras de ésta para plantarlas de caña en “La Gorvalana” (6). En 1584 se efectúa la venta de la octava parte del ingenio de Güímar y la cuarta parte de tierras de cañas por 1.303.700 mrs.
Los Ponte y la industria azucarera en la 2 mitad del XVI: generalidades.
Aunque una buena parte de la hacienda (como la zona de El Mal-país entre Icod y Garachico) estaba dedicada al viñedo y sostenían un activo comercio de vinos con las Indias, los Ponte —por tradición familiar, relaciones comerciales y agudo instinto para los negocios— deciden aprovecharse de la buena marcha del mercado azucarero. Dadas las fluctuaciones del mercado, actúan de una forma calculada con objeto de no afrontar excesivos riesgos. Pedro Ponte es el ejemplo más acabado de esto. Por un lado, toma a renta varios ingenios por tiempo limitado (9 años), con lo que no se compromete excesivamente. Por otro, construye el poderoso ingenio de Adeje. Veamos a continuación el primer caso.
Hacia mediados de siglo tenía a renta el ingenio y heredamiento de Interián. pagando anualmente 225.000 mrs.; 210 a. de azúcar y 2 a. demelado. El Tiempo de arrendamiento era de años, y en la partición de .1558 declara haber gastado mucha cantidad de maravedís en su explotación. Sabemos que al menos hasta 1579 la familia tenía a medias esa hacienda. Además, Juliana Viña, hija de Mateo Viña, le vende a Pedro de P. en 1558 un tributo perpetuo de 33 a. dé azúcar blanco sobre ese ingenio. En 1669 Pedro de P. pone su atención en la isla con ingenios más importantes: La Palma. Allí toma a renta las tres cuartas partes del ingenio de Los Sauces por 9 años, a cambio del pago anual de 1.425.600 mrs. y 8 a. de azúcar, empezando la explotación en 1561. En este último año toman a renta el ingenio de los Fonte en La Orotava, también por 9 años, pagando al año 300.000 mrs. En realidad, este arrendamiento no se llega a hacer efectivo por pleito entre las partes, pero acabarán —como adelante se verá— con la compra del ingenio por Pedro de P.
Vamos a referirnos ahora en sucesivos apartados a los tres ingenios que construyen o compran los Ponte en este período, dedicándoles más espacio a los dos que más importancia tuvieron y de los que disponemos de mayor documentación.
  3. El ingenio de Adeje.
3.1 Colonización y edificación.
Hasta la década de los 50 la zona sureste de Tenerife estaba prácticamente desierta, como se desprende de la tazmía de 1552. La población se encuentra concentrada en el norte y apenas hay establecimientos urbanos en la zona de Güímar, donde funcionaba un ingenio desde principios de siglo. Si había cultivos debían ser muy escasos; sí había, en cambio, grandes rebaños de poderosas familias, como los de los Ponte.
Las primeras noticias sobre la expansión de éstos por esa banda son de 1553. En septiembre de ese año Pedro de P. da poder a Tristán Calves-te para que en la Corte pida licencia “para qe yo puede mandar hazer en mi hazienda en adexe qe agora nuevamente edefico una casa fuerte para defensa de los enemigos”. En noviembre de ese año se concierta con Antonio Blas, maestro de hacer ingenios, para que le hicieran uno en Adeje, comenzando los trabajos a principios de 1554. Este proyecto lo tenía en mente desde meses atrás, pues ya en junio había encargado el transporte de 7000 formas y 300 signos al puerto de “La Ramada” de Adeje . La primera zafra es la de 1555, pues en 1554 declara que la hacienda era nueva y no había dado ningún fruto todavía. Al mismo tiempo que se cultivan cañas, se ponen en explotación tierras para cereales (tanta importancia posterior), continuándose con la actividad pecuaria y colmenera.
La fecha de este establecimiento es significativa, pues en 1552 muere Cristóbal de Ponte. Dado que los bienes habían permanecido proindiviso y Pedro no disfrutaba de mayorazgo, es lógico que pensase en tener hacienda propia. Pero otros motivos debieron pesar en la colonización:
a) la buena coyuntura del azúcar, a la que se ha aludido; b) las tierras productivas de la zona norte, sobre todo de la Isla Baja, con destino a cultivos de exportación estaban explotadas o pertenecían a otros terratenientes no interesados en su venta, en tanto el sur ofrecía grandes extensiones incultas en zona cálida propicia para la caña; c) la existencia de calas para mantener relaciones comerciales y la lejanía de la estrecha vigilancia que había en otros puertos más importantes (Garachico, La Orotava); d) el afán de poseer un señorío —deseo en el que se funden cuestiones de mentalidad con otras de interés mercantil—, que en principio le es negado, aunque logre la licencia para la casa— fuerte .
Desde el mismo inicio de la puesta en explotación comienzan las desavenencias familiares, pues Pedro de P. no accedía a que esta nueva hacienda entrase en la división de bienes, argumentando que la estaba fabricando a sus expensas. En cambio, M. de las Cuevas entendía que debía repartirse dado que parte del capital invertido en ella procedía del cuerpo general de bienes de Cristóbal de P. Convienen al fin en que los dos tercios serían para Pedro y el resto para la otra parte, siempre que ésta contribuyese proporcionalmente a las deudas y futuros gastos. Este tercio se subdivide en cinco partes, de las que dos las posee Ma. de las Cuevas y las otras pasan a sus hijos. Posteriormente, mediante enlace matrimonial y trueque se logra unificación de la hacienda e ingenio. Este estaba situado junto a la casa-fuerte, encima del lugar de Adeje. Su estructura era similar a la de otros ingenios, disponiendo la casa de prensas de 3 prensas y la de calderas de 7. Su envergadura era superior a la del ingenio de Daute y al que la familia edificará en Garachico. Aunque Frutuoso hable de dos ingenios, en ningún inventario se hace mención a un segundo ingenio.
3.2. La administración y vicisitudes.
Corre a cargo de Pedro de P. hasta su muerte en 1569, encargándose tanto de la gestión de sus dos tercios como de la parte correspondiente a otros miembros de la familia. Es el caso del arrendamiento que le otorga W. de las Cuevas en 1557 por 6 años, estipulándose la participación de ésta en los gastos y la cantidad y calidad de suertes de caña que había de dejar Pedro al fin del arrendamiento. Es de destacar la renta anual por ese tercio: 375.000 mrs., lo que supone que los beneficios para el conjunto tenía que superar bastante el millón de maravedís, en el cuarto año de explotación, cuando todavía había tierras por limpiar y plantar de cañas. Por otra parte, aún continúa el proceso de expansión mediante sucesivas compras de tierras y agua.
A la muerte de Pedro, su viuda —Catalina de las Cuevas— queda como usufructuaria del mayorazgo y demás bienes, cediendo sus derechos a Nicoloso de P. a condición de que éste se hiciera cargo de las deudas y obligaciones y a cambio del canon anual de 750.000 mrs., 20 a. de azúcar, 400 fa. de trigo y un cuarto de la seda. La renta era elevada, lo que confirma el alto valor de la hacienda, si bien en esta cesión también figura el disfrute de los azúcares de Los Sauces (23). Sin embargo, esa cesión se queda en proyecto debido a la prematura muerte de Nicoloso, por lo que su viuda —Ana de Vergara— pide se anule la escritura (24). Hasta su muerte en 1583 Catalina llevará directamente la administración, si bien asesorada por un personaje a quien más adelante nos referiremos: el vizcaíno Domingo de Emparán. A partir de esa fecha pasa el ingenio y hacienda a Pedro de P. (hijo de Nicoloso) y, a la muerte de aquél en 1612 a Bartolomé de P.
Si se ha dicho que las rentas eran cuantiosas, éstas mermaron a partir de la década de los 80 debido a dos tipos de razones, unas exógenas y otras endógenas. Entre las primeras cabe citar la competencia brasileña y las invasiones piráticas. Tenemos que recordar que en los primeros tiempos, durante la gestión de Pedro de P. (el viejo), hubo excelentes relaciones con los piratas ingleses y Adeje se convirtió en lugar de refugio y aprovisionamiento de los mismos. Las dificultades empiezan algo más tarde: Rumeu de Armas relata la invasión de 1586, a resultas de la cual el ingenio resultó destruido . Apenas recuperado de este incidente, en 1589 una catástrofe natural daña la hacienda, argumento que se esgrime en una transacción diciendo que aquélla “a benido en mucha disminución respecto de los muchos temporales e tormentas de agua e viento que en el año pasado de ochenta e nueve sucedieron y binieron en el dho. heredamo de adexe con los quales rrescibieron los dhos bienes mucha pérdida e ruina ansí de casas del yngenio qC cayeron como en las canales y rueda del dho yngenio como en las canas de asuccar que tenía para moler por cuya causa no obo molienda ni safra en el dho heredamo de adexe” . No sabemos si se reparó debidamente y luego hubo otro temporal, lo cierto es que en 1612 sabemos que estaban derruidas las casas de prensa, de purgar y de mieles, estado en que aún se encuentran en 1618 . No obstante, las labores se seguían haciendo en otras dependencias. (Por ejemplo, las lonjas del granel servían como casa de purgar). Parte de los edificios se restauran en la década de los 20 del siglo XVII, efectuándose otras reparaciones como cercamiento de tierras de cañas y otros cultivos,  constatación de que esta industria seguía siendo interesante económicamente para los Ponte ya avanzado el siglo, cuando sólo funcionaban en   la isla este ingenio y el de Daute, si bien éste tenía una producción muy inferior.
Entre el segundo tipo de causas que condicionan el disfrute normal de beneficios están las derivadas de las duras cláusulas de obligaciones anejas al mayorazgo. Citemos como muy gravosa el pago en concepto de dote a Catalina y Ana de P., que tenían que percibir cada una 6.336.000 mrs. Como es lógico, esto dará lugar a pleitos y transacciones. (28). A esto tenemos que unir los elevados costos por fuerza de trabajo: al principio había 80 esclavos, si bien parece que su número disminuye rápidamente conforme avanzan las dificultades, y se habla en repetidas ocasiones en los testamentos de los numerosos trabajadores temporáles con los que había que ajustar cuentas. Por último, señalemos los elevados préstamos y censos a que recurren los poseedores del mayorazgo. En la primera quincena del s. XVII se citan como principales deudas: un censo al redimir (de 1.478.400 mrs. de principal) a favor del flamenco Pedro Huésterlin y su esposa; otro de 528.000 mii. a pagar al cap. Diego Martín de Angulo; una deuda con el mercader Juan Texera que ascendía a 1.574.640 mii; otra con Bartolomé Doble, por diversos préstamos, que sumaba 723.024 mii.
Los Ponte podían haber optado por una mayor expansión de los cañaverales, pero los elevados costos y la fluctuación de la demanda —además de la agresiva competencia sudamericana— no hacían viable esa salida. Al final, se optará por un mantenimiento de la producción azucarera y un aumento de la vitícola y cerealera.

Continua en la entrega siguiente.

jueves, 30 de julio de 2015

Anaga, Reserva de la Biosfera: Se revalorizan los solares...


 En Mayo del  97, algunas Asociaciones de Vecinos  de Anaga, nos reuníamos en Asamblea para discutir que alegaciones presentábamos al documento de Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Rural de Anaga, algo que hicimos al menos durante más de un año, si no me falla la memoria, y de ello puede dar fe la compañera Tajinaste Marrero, intentando que prevaleciera el interés general de quienes sufrimos la afectación de Parque Rural.
Informábamos, el 29 de Mayo del 97, de una reunión con el entonces Vice Consejero de Medioambiente, Manuel Torres, que este nos había confesado que existían fuertes intereses ligados a la “Construcción”, dentro y fuera del Parque Rural, y ante la pregunta de cuál iba a ser su postura “oficial”, contestó con que “en su terreno nadie le decía que tenía que hacer...” Una respuesta clásica de político ante una pregunta clara [Ellos los políticos, los filósofos y los psiquiatras son especialistas en complicar lo que intrínsecamente es sencillo] que, además, cada cual puede interpretar “a la carta”.
Claro, cuando te sueltan de repente  una respuesta tan ambigua, cada uno la puede interpretar de acuerdo a sus expectativas o deseos; Hubo quienes la interpretaron como que apoyaría a las Asociaciones de Vecinos allí representadas, y hubo quienes lo interpretamos como que dependería de las “ventajas” que le convendrían o no... [¡Aaah...!, la eterna desconfianza sobre los políticos...]
Pasado el tiempo, comprobada la revalorización que “algunas parcelas tuvieron con la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Rural de Anaga, uno no puede por menos que preguntarse cuanto no se habrán revalorizado “algunos terrenos” con la Afectación de Anaga como Reserva de la Biosfera. Yo no me creo que los buenos políticos, esa gente desinteresada que trabaja para nosotros, el populacho desagradecido, hayan pensado solo en nuestro bienestar, hayan planificado el Desarrollo endógeno de Anaga pensando en nosotros; Que las pequeñas construcciones de chalets de alto estanding adosados a las faldas de las laderas y montañas serán realidad tarde o temprano dentro del Espacio Natural serán un hecho, estoy absolutamente seguro. De eso se asegura el PRUG del Parque Rural.
Que la nueva normativa de la Reserva de la Biosfera se asegurará de que así sea no me cabe la menor duda; De que está encaminada toda la vieja reglamentación como la que vendrá, a refrendar todo esto no me cabe duda, pues tiene como premisa fundamental respaldar los intereses de quienes gobiernan de verdad y no de los mandados políticos, y en Anaga, como en otros sitios no se salva ni el pito del sereno. Por tanto es previsible que haya aumentado el precio de cotización de los solares, acorde a las “nuevas restricciones”.
Y hablando de restricciones, recuerdo cuando, por aquellas fechas se intentó vendernos la moto de que, debido “ a lo justas que eran nuestras reivindicaciones” se nos intentó vender la moto de que a cualquiera que tuviera una parcela de 5.000 m2 en determinadas zonas, se permitiría construir una primera residencia... ¿Pero, si ellos hicieron un estudio sobre la Estructura de la Propiedad en Anaga...? Claro, por eso la propuesta, porque quien tuviera esos terrenos dedicados a la agricultura no iba a dejar de hacerlo, pues si divides la propiedad entre dos hijos [Pongamos por caso] ya no cumples lo estipulado, además de que había que cumplimentar otra reglamentación, con lo que  lo de los 5000 m2 quedaba en agua de borrajas, solo asequible al “funcionariado y a gentes de más alto estanding” y no a los propietarios que tendrían que vender lo suyo en cuatro perras para no estar pagando impuestos por tierras improductivas.
En resumen, todo planeado para que quienes vivimos y sufrimos la Afectación de Espacio Natural Protegido, tengamos que vender barato y desarraigarnos social y culturalmente, en lo gethos urbanos que como Añaza, fueron construidos para los magos de Anaga. Todo diseñado para aburrirnos y que nos vayamos. Como muestra  un botón; Si tienes la mala fortuna de que una especie protegida y en Anaga lo es hasta la flora introducida potencialmente peligrosa, en medio de una huerta, estás obligado/ a a ir primero a la oficina del Cabildo más cercana a solicitar permiso para desceparla o arrancarla, y cuando te lo den, proceder a arrancarla, en lugar de hacerlo directamente. ¿Qué se pretende con esto? Cansar a la gente, porque ¿Acaso no la arrancas igual con permiso o sin permiso? ¿No las estas “matando” igual? Sin embargo pidiendo permiso, pierdes medio día y gastas en transporte y una comida fuera de tu lugar de residencia, solo porque unos/ as burócratas, en su imbecilidad, dicen que tienes que hacerlo así y punto.
Si esto ocurriera en Galicia u otros sitios, ya no hubiera más verde en Anaga que los cuartos de aperos pintados con ese color, o dicho  de otra forma, han dado con gente que sabe apreciar y valorar el terruño donde vive y del que come, pues no hace tanto tiempo, en que los padres de esos mismos burócratas “subían al mago” a rebuscar lo que quedaba atrás después de la cosecha o a intercambiar cosas a cambio de productos del campo, o bajaban las mujeres y niñas, “ajundiditas” de leña, carbón, leche y otras para vender en la ciudad, si es que guardias abusadores no se las requisaban para regalárselas a cantineros igualmente abusadores a cambio de alcohol barato.
Que nadie de esos “ecologistas urbanos” [Que no son tales ecologistas] crean que somos tan tontos como para haber olvidado el pasado y “no conocer al pájaro por la cagada...”
Desde la Vieja Fortaleza, Menceyato de Anaga
Rukaden Ait Anaga, 29 Julio 2015


PRÓLOGO

Repito que estaba por tierras portuguesas el día en que el libro "MPAIAC entre Canarias y Venezuela" de mi amigo y compañero Fructuoso Rodríguez se presentó en mi ciudad de Aguere. Hubiera sido un placer para mi acompañar a Fructuoso ese día, aunque el libro lo conocía bien, no en vano Fructuoso me hizo el honor de que se lo prologara. Es un viaje emocionante y con muy hermosos testimonios gráficos de una parte escasamente conocida de la lucha por la liberación de esta colonia que se desarrolló en la hermana Venezuela.

He visto en algunos medios que ha causado polémica. Eso es bueno en esta sociedad nuestra amodorrada, ignorantada y, como decía Manolo Alemán, neblinada. En este aparte copio el prólogo que escribí para el libro en que expreso mi criterio ante el mismo.

Guste o no guste, demuestra que estamos vivos y que la lucha continúa.



PRÓLOGO
“Enterrar la memoria histórica de un pueblo es desarmarlo frente a la opresión, es enterrarlo a él mismo”. Estas palabras de Sekou Turé explican el intento de todos los colonialismos que en el mundo han sido de separar a los pueblos dominados de su memoria. Borrar la historia del colonizado es la clave de la continuidad de la colonización y, por lo mismo, recuperar esa memoria es la primera y más esencial arma en la lucha por la descolonización. Todo acto de conquista y dominación de un pueblo por otro es, por principio, antihistórico. Se trata justamente de separar al dominado de su historia y sustituir su memoria raíz por otra falsamente implantada. A veces el dominador exógeno lo consigue y el pueblo dominado desaparece como tal, pero siempre que queden rescoldos de aquellos fuegos, siempre que en el colonizado subsista una memoria del pasado –a veces la simple necesidad de autoreconocerse- no será total el dominio y quedará la esperanza y el anhelo de libertad porque, como afirmaba el español Pi y Margall, presidente que fue de la Primera República Española: “No se adquiere la propiedad de los territorios conquistados, ni aún con la prescripción de los siglos” y el pueblo que guarda esa memoria recuperará su lugar en la historia.
El gran verseador, de los que podía “cantar alantre” en una “juelga” de tambores, el gomero de Alojera Lucas Mesa Cabello, nos cantaba en su “Romance a la Gomera”:
La Gomera tuvo historia pero no se la escribieron.

La historia de La Gomera se mantiene en el silencio,
el motivo no lo sé, pero yo me paro y pienso:
pueblo que no tenga historia, para mí es un pueblo muerto.

Ni Gomera ni el conjunto de Canarias son “pueblo muerto”. Tuvieron y tienen historia y también quienes apalabren esa historia. El problema es, de nuevo, la realidad de la colonialidad, con los centros de enseñanza, con los medios de comunicación y con toda la estructura cultural al servicio de la continuidad de la colonización. El creador, el escritor, el historiador, el intelectual –y todos somos “intelectuales” pues, como nos aclaraba Gramsci, “no hay actividad humana de la cual se pueda excluir toda intervención intelectual”- no son seres asépticos ni están aislados en urnas de cristal. Están inmersos en una realidad social a la que no pueden ignorar. Cuando esa realidad social está formada por explotadores y explotados solo caben dos posturas. O se apoya al sistema o se intenta transformarlo. Cualquier posición supuestamente intermedia es, de facto, un apoyo al sistema y eso es tan válido para la explotación que supone el capitalismo financiero como para la que supone la expoliación colonial, o tal vez más real incluso en esta última por la duplicidad que supone.
Para el marxismo la historia es el desarrollo de la lucha de clases, pero para que esa lucha sea efectiva, para que la historia avance, es imprescindible que las clases oprimidas tomen conciencia de sí mismas, de su opresión. El opresor, sabe que lo es, pero el oprimido, el colonizado, tiene, como decía Manolo Alemán Álamo en su “Psicología del hombre canario”, neblinada la mente. La colonización ha logrado que muchos canarios crean ser lo que no son –ni serán- estar donde no están y, lo que es más grave y ya apuntaba Secundino Delgado, mostrar amar a quien los oprime, falsedad sentimental en la que los españoles han sido maestros a lo largo de los siglos hasta lograr incluso que sus desharrapados y explotados gritaran jaleando el regreso de su Rey absoluto Fernando VII ¡Vivan las Cadenas!, grito que simultaneaban con otros aún más expresivos como: ¡Muera la libertad y vivan las cadenas! ¡Viva el rey absoluto y vivan las cadenas! y con degradantes actos como los sucedidos en Valencia a la llegada del sátrapa Borbón en que el populacho desengancha los caballos del carruaje real para uncirse ellos mismos como bestias de tiro. No somos esos lacayos. Tenemos que entender que no le debemos nada a España ni a sus reyes y gobiernos. Todo lo contrario. Esta tierra se ha desarrollado a base del esfuerzo, el sudor y la sangre de los canarios que hemos sido capaces de avanzar a pesar del continuo expolio a que se someten nuestras riquezas.
El sistema tiene los medios de perpetuar los mitos en que se basa su dominación, que en nuestro caso van desde ser “la frontera sur de Europa”, el aplatanamiento o la desaparición del guanche al ¿de qué vamos a vivir si somos independientes? Es la tarea del intelectual revolucionario destruir toda esa mitología y sustituirla, no por nuevos mitos, sino por la verdad que es lo que nos hará libres. Es la tarea de escribir y reescribir nuestra historia, sabiendo que hemos perdido batallas pero que ganaremos la guerra por la libertad individual y colectiva. En ese camino, los testimonios directos de los que han luchado –y siguen haciéndolo- por esa libertad, como es el que ahora nos ofrece Fructuoso, son los teniques firmes para cimentarlo. Que no se nos diga que estos testimonios son parciales. ¡Claro que lo son! y nadie pretende negarlo, pero son reales, auténticos, vividos. Son también parte de esa lucha por romper los mitos coloniales, por mostrar a todos que este pueblo está muy lejos de estar muerto y que nos hemos ganado el derecho a mostrar esa realidad.
Durante la etapa de la II República Española los movimientos de liberación social y nacional en Canarias fueron, poco a poco, ganando fuerza, sacudiéndose de la modorra inducida por el gobierno español y sus lacayos criollos que actuaban de medianeros de la finca colonial, entendiendo que en las condiciones sociales y políticas del Archipiélago las clases trabajadoras deberían enfrentarse a la explotación desde una perspectiva socialista y nacional canaria. Así el Pacto de Frente Único Revolucionario que firman en Las Palmas el 3 de marzo de 1934 las Delegaciones de los Partidos y Juventudes Comunistas y Socialistas y de la Federación de Sindicatos Obreros se plantean que “Las tareas de estos Comités es la de emprender inmediatamente la lucha por las reivindicaciones siguientes”… y ahí, en su Punto 4º figura la de "Por la liberación de Canarias de la opresión del imperialismo español y el derecho a la autodeterminación hasta su constitución en Estado independiente si tal fuese su voluntad". La Guerra de España ahogó en sangre, como apunta Fructuoso en el texto, todo ese movimiento libertario. Yo viví el miedo de los años de plomo del fascismo hispano. En mi propia familia no se podía nombrar a los dos tíos que tenía en Fyffes, al que estaba recluido en el Campo de concentración de Gando o al exiliado en México. Mi madre iba a escondidas a llevarle un bocadillo al hermano que estaba encerrado por la noche en el campo de “La Trilladora” de La Laguna para, por la mañana, salir todo el batallón de presos a dar pico y pala para las carreteras de la cumbre hacia Anaga. Todo era miseria, miedo, silencio y oscuridad. Algo de luz llegó por primera vez desde Venezuela alrededor de 1956 en que mi tío Ramón Pérez Suárez- integrante con otro marino lagunero Erasmo García, con Julio Bastarrica y otros canario-venezolanos del incipiente MIC- nos remitía algunos panfletos en que pedían a los canarios allí emigrados que no mandaran bolívares que alimentaban al franquismo, petición que también hacía el sector caraqueño del Movimiento Autonomista Canario MAC que, como me confirmó en su día José Manuel de Villena Quintero –el abogado de los canarios en Caracas y, más tarde, de los independentistas en Tenerife-, terminó por confluir con el MIC. Todo empezó a cambiar cuando los españoles asesinaron en la cárcel de Barranco Seco en 1959 a Juan García Suárez “El Corredera” que, prácticamente, todo el pueblo entendió como una agresión española hacia los canarios. De ahí arranca el “Movimiento Canarias Libre”. Con los bufetes laborales de Antonio Cubillo en Tenerife y Carlos Suárez “Látigo Negro” en Gran Canaria, el apoyo de los hermanos Cantero Sarmiento –Arturo y Jesús- y de militantes cercanos al PCE como Sagaseta y el “Grupo de Arenales”, el movimiento de C.L, fuertemente influenciado por los movimientos de liberación africanos y por la Revolución Cubana, plantea la situación colonial de Canarias con la consiguiente necesidad de su independencia y entiende la necesidad, a pesar de su complejidad, de la lucha armada para alcanzarla. Es también CL la primera partera de nuestra bandera: La madre de los Cantero, Dª Mª del Carmen Sarmiento Valle, para una fiesta del Pino en Teror, hace cientos de banderitas con tiras de papel con las franjas verticales blanca, azul y amarilla que se lanzan a la calle y el público asume. Luego el MPAIAC en Argel añadirá las siete estrellas verdes formando la que hoy constituye nuestra bandera nacional. Con las detenciones masivas y los encarcelamientos de CL de 1962 acaba este primer brote del independentismo canario actual, pero su desarticulación y la salida –obligada por la persecución policial española- de Antonio Cubillo hacia el exilio, recalando en Argel en 1963 y la posterior creación del MPAIAC en la capital argelina en 1964 y, sobre todo, el salto cualitativo que significa el reconocimiento en 1968 por la OUA de la africanidad y el carácter colonial del Archipiélago Canario y del MPAIAC como Movimiento de Liberación son, de hecho, el inicio de otro período que alcanza su apogeo con el nacimiento en 1975 de “La Voz de Canarias Libre” y sus emisiones desde Radio Argel.
El impacto que La Voz de Canarias Libre causa en Canarias es tremendo. En el relato de Fructuoso se refleja lo que fue ese impacto en su familia cuando, en sus propias palabras, su hermano Berto “entra en tromba en el edificio y me grita: “¡están hablando de la independencia de Canarias por la radio!”. Sucedió lo mismo en miles de hogares canarios. La “radio de Cubillo” que comenzaba con las estrofas de la ácrata Varsoviana con su “A las barricadas, a las barricadas…” y la voz de Antonio que comenzaba con su “Ahul fell-awen imidawen” ocupó el lugar de la también proscrita “Pirenaica” y de “La Internacional”. Se reunían incluso corrillos en todas las islas en casa de algún vecino para escuchar su peculiar estilo propagandístico que machacaba en hierro al rojo maleable, porque se sumaba a los regresos de los canarios afincados en el Sahara y, como Fructuoso y su familia, fueron muchos los que tomaron conciencia de que Canarias no estaba en aquel recuadrito del Mediterráneo en que nos colocaban los mapas escolares españoles, sino en una orilla al noroeste africano y que, para llegar hasta aquí desde España, había que atravesar todo Marruecos de norte a sur. Se confeccionaron banderas con más voluntad que acierto hasta que se normalizó la posición de las estrellas en círculo y se pintaron por paredes y carreteras. Para que duraran más tiempo las confeccionadas con tela que se colgaban de los puentes de la autopista del norte en Tenerife había que acompañarlas de fajos de velas pintadas de canelo para simular cartuchos. Simultáneamente a esa efervescencia revolucionaria se fundaron sindicatos como la CCT –definido claramente como independentista- y el SOC, y dentro del MPAIAC se crea la Comisión de Cultura con el impulso y el trabajo de hormiga de Hermógenes Afonso “Hupalupa” autor de los versos que dejaba en la librería/bazar de Fructuoso padre y, posteriormente y con el principal motivo de apoyar a los presos políticos que iban aumentando día a día se crea “Solidaridad Canaria”.
El 1 de noviembre de 1976, a tres meses del asesinato de Bartolomé García Lorenzo por la policía colonial española en medio de una durísima represión y coincidiendo con el aniversario del inicio de la guerra de liberación de Argelia, el MPAIAC inicia, con un petardo en el Corte Inglés de Las Palmas, la campaña de “Propaganda Armada”. Ese es el panorama de fondo a que se refiere Fructuoso en su obra. Al poco tiempo el Partido de los Trabajadores Canarios PTC se separa del MPAIAC al considerar que las acciones armadas –que nunca llegaron a pasar del nivel propagandístico- tendrían que diseñarse, elegir los objetivos y dirigirse desde Canarias y no desde Argel, pero nunca se rechazó por el PTC –que tenía a Julio Bastarrica como máximo responsable- ni la propaganda armada ni la posibilidad de la lucha armada si se daban las condiciones objetivas, siguiendo así la estela del Movimiento Canarias Libre y de las independencias africanas con el ejemplo de que en la reciente guerra de liberación de Guinea-Bissau del colonialismo portugués la ONU afirmaba la legitimidad de las luchas de liberación en África. Como afirmaba Pedro Albizu Campos -el puertoriqueño llamado “El último libertador de América”- en frase falsamente atribuida a Simón Bolivar: “Cuando la tiranía es la ley, la revolución es el orden”. No es, pues, de extrañar que los patriotas canarios en Venezuela optaran por prepararse para la lucha que se avecinaba y es en ese marco en que se inscribe la peripecia americana de fructuoso.
El Atlántico que une América con África es una vía de ida y vuelta entre Canarias y aquellas tierras donde los canarios hemos vivido, amado, luchado, muchas veces muerto y otras, muchas más, echado nuevas raíces y tomado como la patria de acogida en que desarrollar los sueños de vida y las ansias de libertad. Esto es especialmente real en los casos de Cuba y Venezuela desde los inicios coloniales al día de hoy. No podemos olvidar que en Venezuela los “blancos de orilla” –siempre enfrentados con los mantuanos- desde el Generalísimo Francisco de Miranda al Presidente José Antonio Páez pasando por el “General del Pueblo Soberano” Ezequiel Zamora que se subleva en Guambra con un llamado a “hacer la guerra a los godos” y conquistar para los desheredados de la fortuna “tierra y hombres libres” eran todos ellos de esa casta de canarios despreciados por el poder colonial. ¿Cómo entonces podía faltar el apoyo a la idea de independencia de Canarias de revolucionarios auténticos, de luchadores por la libertad, intelectuales guerrilleros como Alvaro Carrera? También la solidaridad revolucionaria es de ida y vuelta y la historia siempre paga sus deudas.
Este libro de Fructuoso nos trae una parte de esa historia venezolana del independentismo que alguien, algún día, tendrá que apalabrar completa, con sus organizaciones como el MAC, el MIC, la “Guañac Canaria”, la APIC, la CONAINCA, el “Consejo de Guaires” y el propio MPAIAC y personajes tan interesantes y luchadores como Benicode –compañero en Fyffes de mi tío Luis- , Julio Bastarrica, José Manuel de Villena, Estrada Mirabal, Francisco García “el de Coche”, Arafo, Mario Pérez, Juan Morales y el largo etcétera de canarios que desde aquella república americana lucharon por la libertad de esta tierra y nos trae esta memoria cuando, otra vez aquí en la patria, llegan tiempos que barruntan nuevas represiones y, por lo mismo, nuevos tiempos de lucha pero, como en el “Ach Guañac” de Taburiente, sabemos que el futuro se asienta sobe “un mar azul que brilla con siete estrellas verdes”
Francisco Javier González
Gomera, abril de 2015


¿Qué sucedió en el año 536?


 
 
Francisco García-Talavera Casañas *
 
 


 
Todos sabemos que a lo largo de la historia geológica de nuestro planeta hubo extinciones masivas de seres vivos (animales y vegetales) provocadas por fenómenos naturales de gran intensidad, como puede ser el impacto de un asteroide. Debemos saber, también, que el ser humano, desde que existe como tal, se ha visto afectado por estos acontecimientos catastróficos, y que el éxodo masivo de los pueblos, las grandes migraciones de la humanidad, casi siempre responden a estas causas excepcionales, unas veces de origen natural (cambios climáticos, violentas erupciones volcánicas, tsunamis...) y otras causadas por el hombre, que provocan la dinámica de poblaciones en busca de refugio (guerras, invasiones, imperialismos...).
 
Sin embargo, apenas conocemos lo que sucedió en torno al año 536 de nuestra era. Por aquellas fechas ocurrió un brusco episodio de enfriamiento global, cuyas causas aún están por dilucidar, aunque son dos las hipótesis que prevalecen: una gran erupción volcánica en los trópicos o el impacto de un enorme meteorito. Lo que sí está claro es que sus efectos, fundamentalmente meteorológicos, alteraron durante años el clima de la Tierra, provocando fuertes sequías, hambrunas, epidemias, muerte... Y así, el historiador Procopio de Cesarea, en su informe sobre la guerra contra los vándalos, en el año 536 decía: "Durante este año tuvo lugar el signo más terrible, porque el sol daba su luz sin brillo, como la luna, durante este año entero, y se parecía completamente al sol eclipsado, porque sus rayos no eran claros, tal como acostumbra. Y desde el momento en que eso sucedió, los hombres no estuvieron libres ni de la guerra, ni de la peste, ni de ninguna cosa que no llevara a la muerte. Y sucedió en el momento en el que Justiniano estaba en el décimo año de su reinado".
 
Mucho se ha especulado, no sin base científica, sobre estos acontecimientos. Es el caso del escritor David Keys, quien en su libro "Catástrofe: en busca de los orígenes del mundo moderno" (1999), afirma que ese cambio climático del año 536 fue causado por el célebre volcán Krakatoa, en Indonesia, basándose en las investigaciones del vulcanólogo Ken Wohletz. Por su parte, Robert Dull, John Southon y otros (2010) sugieren que el causante de esa brusca alteración meteorológica fue el volcán Ilopango, en El Salvador, que dio origen a una inmensa caldera, hoy ocupada por un lago, tras una violenta erupción explosiva que emitió más de 84 kilómetros cúbicos de piroclastos, y cuyos restos han sido investigados en sedimentos marinos del Pacífico centroamericano por el equipo de Steffen Kutterolf.
También se ha conjeturado sobre la posibilidad de que ese repentino cambio climático fuese debido a la enorme cantidad de polvo proyectado a la atmósfera, tras el fuerte impacto de un gran meteorito.[1] En cualquier caso, en las últimas décadas diversos autores nos hablan de las probables consecuencias históricas asociadas a este insólito acontecimiento, como son las llamadas "invasiones bárbaras", el fin del imperio persa, la aparición de la peste de Justiniano, la expansión del islamismo o la caída de la ciudad de Teotihuacan (México).
 A la vista de esto, lo que sí queda claro, aparte de especulaciones, es la estrecha relación y la fuerte dependencia entre el ser humano y las anomalías climáticas, sobre todo si se prolongan en el tiempo- a veces originadas por causas extraterrestres. Basta con observar los efectos del último periodo glaciar, cuando hace tan solo (geológicamente hablando) 18.000 años buena parte del Norte de Europa (incluidas las islas Británicas) y de Norteamérica estaba sepultada por un casquete de hielo de 2 kilómetros de espesor, al tiempo que el nivel del mar se encontraba 120 metros por debajo del actual. Con lo cual, no es difícil imaginar el durísimo panorama que tenían ante sí los humanos de la época, que en Europa, siguiendo el patrón comentado, ya habían dado "buena cuenta" de los neanderthales.
 Y por esas mismas fechas, aquí enfrente, en el continente africano, las condiciones no estaban siendo menos duras, pues el desierto del Sahara era bastante más árido y extenso que en la actualidad. Y en el caso de nuestras Islas, nos encontramos con que al estar el nivel del mar bastante más bajo, Fuerteventura, Lanzarote y el archipiélago Chinijo formaban una gran isla (a la que bautizamos como Mahan)[2], tentadora "terra incognita" que podía ser contemplada por los primitivos habitantes de la vecina costa de Tarfaya a simple vista, pues la distancia que las separaba era solamente de 60 kilómetros (hoy son 95).
 


Reflexión final: debemos aprender las lecciones que nos van dando la Historia y la Ciencia, ya que, como hemos visto, en este pequeño mundo la Naturaleza es la que manda.

Los Hernández Canarios



«» Francisco García-Talav era Casañas
En la actualidad, 150.000 canarios (un 10 por ciento de la población autóctona) son portadores del apellido Hernández, de los cuales 90.949 nacieron en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y 59.250 en la de Las Palmas. Pero lo más importante es que este apellido es mucho más abundante en Canarias que en cualquier otra región del Estado español. Por ejemplo: en Madrid -con una población que triplica (6.500.000) a la de Canarias (2.120.000) y cuyos habitantes, en gran parte proceden de otras provincias españolas (lo que nos permite extrapolar ese censo como promedio español)-, "sólo" hay 74.907 personas apellidadas Hernández, la mitad que en Canarias (datos del INE, 2013).

Veamos por qué sucede esto. En repetidas ocasiones hemos comentado y demostrado que la población guanche, tras la conquista del Archipiélago, quedó en mayoría con respecto a los colonizadores que se asentaron en las Islas tras su sometimiento. También hemos hecho referencia a los múltiples documentos (datas, protocolos notariales, tazmías, actas sacramentales, etc.) donde aparecen centenares de guanches con nombres y apellidos castellanos y portugueses (muchos de ellos Hernández y Hernandes) que ya habían sido bautizados y estaban integrados en la nueva sociedad. De esta manera observamos que, desde el principio, en las propias familias reales guanches ya empieza a proliferar el apellido Hernández. Y así, leyendo a Nicolás Díaz Dorta (1913), en su "Árbol genealógico de la Familia Real indígena de Tenerife", nos encontramos con que, entre otros, Adjoña, el mencey de Abona, fue bautizado como Gaspar Hernández; la princesa Guacimara, hija del Mencey Beneharo de Anaga, recibió el nombre de Ana Hernández; Acaimo, mencey de Tacoronte, se casó con su prima María Hernández, viuda de Diego de Güímar. A su vez, Juan González Benza, hijo o primo del mencey de Adeje, se casó con María Juana Hernández; Hernando de Ibaute, que se supone hijo del mencey de Daute, se casó con Ana Hernández; Asano Imobach (o Pedro Afonso Ibaute) se casó con Chachiñama o Felipa Hernández, infanta de Taoro; Duriman, bautizado como Cristóbal Hernández de Taoro, posible último príncipe heredero de la casa real de Taoro, se casó con Añagua, luego llamada Ana Hernández Tacoronte.
Por su parte, en la nobleza de Gran Canaria vemos que la hija de Guanarteme, la princesa Masequera, fue bautizada como Catalina Hernández Guanarteme. Además, es sabido que parte de la familia real de Gáldar fue trasladada (a consecuencia de la política de desarraigo practicada por la corona de Castilla) a Tenerife y se emparentó con la nobleza guanche. Y así tenemos a Fernando Guanarteme, príncipe de la casa real de Gáldar, casado con Inés Hernández Tacoronte. A su vez, la infanta Collorampa de Taoro, bautizada como María Ana Hernández, se casó con Juan Doramas, conquistador grancanario (probablemente, de él proceden los Oramas tinerfeños). Y entre los más de 150 canarios (guanches de Gran Canaria) -muchos de ellos conquistadores, que fueron datados en Tenerife por el Adelantado Alonso Fernández (o Hernández) de Lugo, especialmente en el Valle de Taoro (fundadores del Realejo)- encontramos a Rodrigo Hernández Guanarteme ("El Cojo"), Luis Hernández y Juan Hernández. (Basado en Gabriel Betancor Quintana, 2002).
Y si ahora prestamos atención a la tazmía (censo poblacional para calcular las reservas de grano en épocas de escasez) de Tenerife (1559), en La Laguna (Aguere), de un total de 1.095 vecinos, 94 se apellidaban Hernández (casi el 10 por ciento, una cifra que coincide con la proporción actual). Asimismo, es sabido que el núcleo fundacional de la capital de la isla se formó en el entorno de la iglesia de La Concepción, antes de trasladar la administración a la Villa de Abajo (plaza del Adelantado), y que muchos de sus vecinos eran guanches.
Y en La Orotava, segunda ciudad en importancia de la isla en aquella fecha, tenemos que de 313 vecinos, 38 tenían el apellido Hernández (el 12 por ciento) y que, curiosamente, 26 de ellos figuraban escritos como Hernándes, debido a la gran influencia portuguesa en toda esa zona de Tenerife (La Orotava, Icod, Garachico, Buenavista, Los Silos...). (Datos de la tazmía de 1559 basados en M. A. Gómez Gómez, R.J. González Zalacaín y J.M. Bello León, 2008).
Pues bien, el análisis final que podemos hacer a la vista de estos datos es que la estadística resulta muy útil cuando se trata de indagar y leer "entre líneas" en la "nebulosa" de la tergiversada Historia que nos han contado. En este sentido, también la genealogía, influenciada por el aislamiento y la endogamia genética (5.265 canarios se apellidan Hernández Hernández, frente a los 750 de Madrid), ha propiciado el que ahora, 518 años después de la conquista, podamos ir conociendo hechos reveladores que nos acercan, cada vez más, a nuestros heroicos antepasados. En definitiva, Hernández, un patronímico que se nos antojaba muy común, ahora se convierte, conocida su diferenciada génesis insular, en un interesante apellido del que gran parte de las decenas de miles de sus portadores canarios (en las Islas y en América) pueden y deben sentirse orgullosos de poseer una más que probable estirpe guanche.