lunes, 31 de agosto de 2015

"Argodei" la montaña sagrada de los gomeros.



Según Abreu y Galindo, los antiguos habitantes de La Gomera,"cuan­do andaban de guerra, traían atadas unas vendas por la frente, de junco mo­jado tejido, teñidas de colorado y azul, el cual color daban con un árbol que llaman "tajinaste", cuyas raíces son coloradas, y con la yerba que se dice "pas­tel", con que dan color azul a los paños".

"Entablada la lucha en un terreno pronunciadamente accidentado, de enormes declives y precipicios imponentes, cuyos obstáculos constituían para los naturales auxiliares eficaces, pero barreras infranqueables para los invasores, tuvieron éstos, sin embargo, la suerte de dar muerte de en­trada, con la consiguiente desmoralización de los defensores, a un herma­no del jefe cantonal, llamado Amaluige, remitiendo entonces la fiereza ini­cial de los naturales, con la que encontraron los portugueses más facilidad para penetrar territorio adentro".(José Trujillo Cabrera)
El ingeniero Leonardo Torriani, en su ‘Descripción de las Islas Canarias’, señala cómo “[…] reunieron todos los isleños, los cuales hallaron a los cristianos aislados del mar y en medio de la batalla; y los obligaron a retirarse a un sitio alto, que en lengua antigua se dice Argodei, que significa ‘fortaleza’, por estar formada por un risco muy alto, la cual […] tiene entrada por un solo lado”.
En el año de tras un estudio por parte de la ULL1973, se observaron siete tipos de estructuras, tipo cabaña circular, redil, conjunto de cabaña-redil, cabaña abrigo y hogar.
Actualmente este yacimiento presenta las secuelas de un uso inadecuado donde se han modificado las estructuras originales para crear nuevos elementos como círculos concéntricos y espirales de piedra, dañando así de forma irreversible este espacio patrimonial. , la Fortaleza está catalogada como Monumento Natural protegido, donde alberga interesantes endemismos botánicos amenazados y constituye un espacio de singular interés geológico y paisajístico.
Venido a noticia del rey Amaluige la entrada en su tierra y muerte de su hermano, apellidó la Isla y fue en busca de los extranjeros matadores de su hermano, a los cuales acometió y dio batalla, e hizo retraer a una fuerza que dice Argodey, toda cercada de peña muy fuerte, la cual no tiene más de una entrada". La primera mención detallada de la montaña figura en un manuscrito inédito atribuido al cura de Chipude, don J. Fernández Prieto, datado hacia 1774, donde se señala:
“[existe cerca del pago de La Dehesa] una montaña que por la banda del sud que mira al barranco de Cague, tendrá de alto mil brazas, mirando al norte tendrá veinte, mirando al sudoeste tendrá ochenta, es una montaña redonda toda de risco, tendrá de llano tres fanegadas de tierra, toda la más es de juagasal de jara, son peligrosas sus entradas que tiene dos mirando para la iglesia, una que es al norte y otra que es al este, allí se van á hacer los exorcismos cuando hay plagas y el presente cura ha estado allí cinco ó seis veces, por encima en lo llano, sirve de echar cabritos y corderos de este, hay en ella muchas casas de gomeros, se hallan vestigios y huesos de ellos”. (Fernández Prieto).
Se han localizado varias cuevas con restos humanos en las paredes de la meseta. Esta montaña era como un gran santuario donde los adivinos, realizaban las ceremonias y ritos religiosos de la Isla, invocaban a los seres mágicos que dominaban el pensamiento simbólico de los gomeros. Publicado por María Gómez Díaz. Agosto de 2015.


JUAN ALBERTOS GUIRALDIN

1557 Octubre 24.

22.-Pedimento de Juan Albertos Guiraldín.

En la Noble Ciudad de San Cristóbal a 24-X-1557 ante el muy magnífico señor Lcdo. Juan López de Cepeda, Gobernador e Justicia mayor de Tenerife e de La Palma por sus Magestades, y en presencia de mí Juan López de Açoca, escribano mayor del Concejo e público, uno de los de Número desta dicha ysla por sus Magestades, pareció presente Juan Albertos Guiraldín, vo desta dicha ysla, e presentó un título, su tenor del cual es éste que se sigue :

Don Alonso Fernández de Lugo, etc. do a vos Juan Alberto Guilardín, vecino de la dicha ysla,- que soys presente, 150 f. de ta. que son en esta ysla de Tenerife, en el término de Agache, de la una vanda subiendo alcançe la majada de Anodeça hasta la cueva de Arbença e de la otra parte la fuente que se dize de Pablo, canario, e de la vanda de arriba el pinar. 22-11-1522.

«Digo que vos do cien fanegas de ta. en el dicho lugar en nombre de sus Magestades, sin perjuicio de tercero». El Adelantado.

En 24-X-1557 ante el Sr. Gobernador pidió el Concejo su mayor información.

E luego el Sr. Gobernador mandó que el dicho Juan Albertos diese ynformación de lo susodicho e ésta proveerá justicia. Juan López de Açoca.

E después de lo susodicho en 27-X-1557 por J. A. fue presentado por testigo a Diego Hernández, estante en esta ysla, el cual juró en forma e dixo que sabe e tiene noticia de las tierras en el dicho título contenidas de más de dizeocho años a esta parte por las haber visto y estado en ellas, las cuales tiene este testigo por de Juan Albertos e por tales suyas las ha oído nombrar y tener, y en ellas le vido  tener mucho tiempo su ganado ovejuno e por tales suyas son habidas e tenidas y este testigo no ha visto ni oido decir que otra persona ninguna tenga título a ellas y que ésta es la verdad so cargo del juramento que hizo y no firmó porque dijo que no sabía escribir.

En este día Bernaldino de las Cuevas juró en forma dixo que muchos años a que J. A. le mostró a este testigo el título e data contenido en el pedimento que así agora le a sido mostrado y le dixo J. A. a este testigo que demás del heredarniento de Güymar tenía e poseía las tierras en el dicho título contenidas e traya en ellas sus ganados obejunos e otro género de ganados suyos e que esto mismo que oyó decir a J. A. oyó ansymismo decir a otras personas de cuyos nombres no se acuerda, que las dichas tierras contenidas en el dicho título heran de J. A. e por tales suyas las poseía e traía en ellas sus ganados e por tales suyas heran avidas e tenidas e que de veinte e cinco años a esta parte este testigo no a visto ni oydo que otra persona alguna aya en ellas entrado ni ocupado e que ésta es la verdad so cargo del dicho juramento. Bernaldino de las Cuevas.

E después desto en 4-XI-1557 J. A. Guilardín presentó por testigo a Alonso Núñez, vecino desta ysla, el cual juró en forma de derecho e siendo preguntado dixo que este testigo ha visto el dicho título en poder de J. A. dende que suena ser hecha e luego que le dio e la del Lcdo. e Repartidor desta ysla se lo mostró a este testigo y desde entonces hasta agora este testigo ha tenido e tiene las dichas tierras contenidas e deslindadas en el título por de J. A. e por suyas las ve tener y son habidas e tenidas y es público y notorio en las dichas tierras como en suyas ha tenido e tiene J. A. su majada y asiento de ganado e que esto es la verdad so cargo del juramento que hizo e firmólo de su nombre. Alonso Núñez.

E después desto en dicho día, mes e año susodicho el señor Gobernador visto lo susodicho, dixo que mandava e mandó dar a J. A. mandamiento de posesión de las dichas tierras en el dicho título contenidas sin perjuicio de tercero que fue hecho e dado a J. A. en forma. Juan López de Azoca. (Datas de Tenerife, libro V de datas originales)



ARCHIVO PERSONAL DE EDUARDO PEDRO GARCÍA RODRÍGUEZ-XXXVIII


1982 octubre 28.

En Canarias, la quiebra del centrismo en las Elecciones del cambio  no había sido tan absoluta como lo fue en  de España.

Al principio fue ATI

Cuenta Iriarte que una rana cayó en un tazón de leche y desesperada por salir, sin lograrlo, movía y movía sus ancas hasta el agotamiento, observada por una mosca desde el borde del tazón. La mosca se burlaba de la rana, convencida de que el final de ésta llegaría pronto, y la animaba a rendirse: “No te esfuerces, no podrás salir nunca del tazón”, le decía. Pero la rana se negaba a rendirse y seguía moviendo desesperadamente sus ancas. Tanto batió y batió la leche la rana, que acabó por convertirla en mantequilla.
Luego se subió en la mantequilla, dio un salto, se zampó la mosca y se fue tranquilamente -aunque algo cansada, eso sí- a tomarse unas copas con los colegas. De esta fábula de la rana existen además versiones infantiles que cuentan que la rana y la mosca se hicieron grandes amigas. Pero se trata de versiones poco creíbles: la fraternidad universal no ha convertido nunca la leche en mantequilla. Hace ya casi treinta años, un político de la UCD tinerfeña, llamado Manuel Hermoso, se cayó dentro de un tazón de leche, y en vez de ponerse a batirla para hacerla mantequilla, se dedicó a convencer a media isla de Tenerife de que lo mejor del mundo es practicar con placer el baño de Popea.


Al principio, las moscas de los alrededores, socialistas todas ellas, se partían de risa con su plática, pero no entendían por dónde iba la cosa. Hermoso, hábil conversador y dotado de un particular sentido para entender las frustraciones ajenas y usarlas en propio provecho, logró subyugar con su cantinela a tantos, que al final había más gente dentro del tazón de leche que fuera. Las moscas revoloteaban sorprendidas por los alrededores, sin acercarse demasiado, no fuera a ser que entre tanto batracio, alguno tuviera la lengua más larga de la cuenta y pudiera alcanzar con ella el borde del tazón.
Así estuvieron algún tiempo Hermoso y los suyos, a remojo en el tazón, y con las racionalistas moscas alucinando con el espectáculo, sin lograr entender por qué una sociedad entera estaba optando por aislarse. Finalmente, Hermoso se enteró de que fuera del tazón, al lado mismo, sobre la mesa de la cocina, había un gran trozo de bizcochón que había perdido a su dueño, y decidió juiciosamente que si la leche está bien, la leche con bizcocho puede estar infinitamente mejor. Pero no podía salir del tazón después de haber convencido a tantos de que lo bueno está dentro… ahora tendría que inventarse otra cosa. El nacionalismo, por ejemplo.
Del despojo al nacionalismo vergonzante de la Fraic
El componente fundamental del primitivo discurso político de Hermoso -cuando este discurso se proyectaba exclusivamente en su isla- era el enfoque de reconquista por y para los tinerfeños de un protagonismo político en la toma de decisiones, que los Gobiernos socialistas de la primera legislatura autonómica -y especialmente el del pacto de progreso- habrían hurtado descaradamente en beneficio de una pretendida hegemonía grancanaria en la dirección de las políticas regionales.
Se trataba de un argumento mucho más inteligente de lo que su maniqueísmo podía hacer pensar: durante los últimos dos años del Gobierno socialista del pacto de progreso (1986-87), mientras la prensa tinerfeña reclamaba atención a los intereses de la Isla, recitando el catálogo completo de los agravios y despojos, en la conciencia profunda de una sociedad políticamente moderada como la de Tenerife, incapaz de comprender el acuerdo de Saavedra con la izquierda comunista, se iban conformando los ingredientes para las resurrección del viejo pleito insular.
La habilidad de Hermoso fue la de comprender y utilizar en su particular beneficio el alcance y la potencialidad de ese sentimiento de humillación y abandono que algunos de los gestos más torpes del Gobierno de Saavedra contribuyeron a alimentar en el electorado de la Isla.
Pero los primeros tiempos, antes de las elecciones del 87, resultaron difíciles para Hermoso y su grupo de seguidores. El PSOE gobernaba Canarias desde una virtual hegemonía parlamentaria, en alianza con la izquierda y los insularistas majoreros, y lo hacía en la errónea certeza de que seguiría gobernando por muchos años. Saavedra, convencido de la validez de su proyecto de construcción política regional, seguro de su fuerza y afirmado en la pervivencia de su papel protagonista, había minusvalorado el fenómeno insularista, al que consideraba como último fruto de un pleito insular condenado a desaparecer en los meandros del futuro. La académica seguridad de Saavedra le hacían negarle al insularismo cualquier viavilidad política, calificándolo de proyecto aldeano. No le faltaban a Saavedra, es cierto, motivos para pensar y actuar así.
Surgida la ATI como una reacción de un grupo de alcaldes centristas de Tenerife tras la derrota de UCD en las elecciones generales del 82, la fuerza y el prestigio del movimiento se limitaban a lo que podía aportar el carisma de Manuel Hermoso y su excelente gestión en el municipio de la capital tinerfeña durante los primeros cuatro años de democracia municipal. Lo que había comenzado siendo un ilusionante proyecto de alcaldes integrado por Elías Bacallado -alcalde de El Rosario-, Froilán Hernández -Granadilla-, Alfonso Fernández -La Victoria- y Francisco Sánchez -La Orotava-, con alguna aportación más, acabaría por adoptar el insularismo de la afrenta y el despojo como norma de actuación política.
El mensaje, sembrado en el terreno abonado de la tradicional rivalidad interprovincial, daría magníficos resultados. Pero Hermoso y sus hombres acabaron por darse cuenta de que lo que servía para generar apoyos en Tenerife podía convertirse, al mismo tiempo, en el candado que encerrara las aspiraciones tinerfeñas en el perímetro de la propia isla. Para evitar que eso ocurriera, con todas las previsiones y cuidados del mundo, a principios de 1985, los insularistas tinerfeños iniciaron los contactos con los insularistas herreños y gomeros que -menos condicionados que los áticos- habían apostado por presentarse en las elecciones regionales del 83 al Parlamento de Canarias y habían logrado, además, obtener una discreta representación de tres diputados.
De esas primeras negociaciones con el más tarde mítico Tomás Padrón, y también con Lito Plasencia, presidentes de los cabildos del Hierro y La Gomera, respectivamente, surgió la idea de extender el proyecto insularista a toda la región.
Canarias, en el centro
En Canarias, la quiebra del centrismo en las Elecciones del cambio -28 de octubre de 1982- no había sido tan absoluta como lo fue en  de España. Las dos provincias mantuvieron representantes de UCD en el Congreso y en el Senado, y cuando llegaron las elecciones locales del 83, un numeroso grupo de alcaldes optó por no integrarse ni en el PSOE ni en Alianza Popular, apostando por una difícil independencia centrista.
Tras las elecciones municipales de 1983, el mapa político de Canarias se había convertido en una disparatada y singular sopa de letras. En Gran Canaria, un total de diez municipios quedaron bajo control de formaciones de carácter independiente, de las que únicamente dos se reclamaban izquierdistas o de influencia socialista. Además, el Partido del País Canario, un invento centrista contemporáneo a UCD, logró obtener la alcaldía de Tejeda. En Lanzarote, la Agrupación Insularista (entonces denominada AIL), consiguió las alcaldías de Tinajo y Yaiza, y un grupo municipal independiente se hizo con la de Teguise. En Fuerteventura, los independientes de IF lograron la alcaldía de Betancuria. En Tenerife, ATI ganó seis alcaldías: Adeje, Granadilla, La Orotava, El Sauzal, La Victoria y también Santa Cruz de Tenerife, capital y feudo de los insularistas. Grupos independientes, ajenos a UCD, se presentaron en La Palma y lograron las alcaldías de Breña Baja, Fuencaliente, Los Llanos de Aridane, el Paso y San Andrés y Sauces.
Pocos meses más tarde, esos mismos grupos constituirían la Agrupación Palmera Independiente, que acabaría convergiendo con ATI. En La Gomera, los seguidores del presidente del Cabildo, Lito Plasencia, lograron hacerse con el control de tres de los seis ayuntamientos de la Isla, ganaron nuevamente el Cabildo y colocaron dos diputados en el Parlamento regional, sin contar siquiera con algo que pudiera identificarse como un auténtico partido. En El Hierro, y de forma inesperada, Tomás Padrón resultó elegido presidente del Cabildo, mientras su colega Juan Padrón lograba la Alcaldía de Frontera y un acta como diputado regional.
En total, las fuerzas políticas de corte centrista, entre las que ya se podía contar el recién nacido CDS de Adolfo Suárez, habían logrado conquistar las alcaldías de 33 de los 87 municipios de Canarias. Sólo 28 alcaldías consiguió obtener el PSOE, y eso habiendo obtenido los mejores resultados electorales de toda su historia, con un 42 por ciento de los votos emitidos en Canarias, y 27 de los sesenta diputados del Parlamento regional.
Ese singular y atípico reparto del poder municipal en Canarias, además de demostrar el enorme peso específico del centrismo en la sociedad isleña, y la vinculación y fidelidad del electorado a sus políticos locales, debería haber producido una evolución de los acontecimientos en el archipiélago tendente a la confluencia de la mayoría de esas formaciones municipales en una única fuerza política, por un lado, y, por otro, a la moderación centrista de las políticas del PSOE. A fin de cuentas, lo ocurrido en las elecciones suponía una lección sobre la pervivencia de una sociología electoral de centro en Canarias, que alguien debía recoger.
No quiso hacerlo el presidente Saavedra, que tras la espantada del CDS en el debate parlamentario sobre la integración en la Unión Europea (entonces todavía denominada Comunidad Europea), decidió gobernar en coalición con la izquierda comunista y Asamblea Majorera, en aquel momento muy radicalizada al extremo del arco político -, perdiendo así la mejor de sus oportunidades para pasar a la historia como el presidente de todos. Pero tampoco supo hacerlo en aquél momento el partido destinado a dirigir y liderar la vertebración política de las fuerzas municipales del archipiélago: no supo hacerlo ATI.
Hermoso, inspirador último del proyecto federativo de los independientes, intentó lo que se denominó entonces el experimento de Betancuria, fundando una federación de partidos insularistas en la que Ildefonso (Fonfín) Chacón habría de tener un papel determinante.
Con la constitución de la Federación Regional de Agrupaciones Independientes (Fraic), Hermoso tuvo en sus manos la posibilidad de convertirse en líder regional de los grupos políticos centristas, y lo habría logrado si hubiera sido capaz de renunciar a sus miedos y temores a entrar en Gran Canaria de la mano de los alcaldes independientes. Pero Hermoso y su partido estaban ya enfrascados en la preparación de las Elecciones Generales de 1986 y en su segundo Congreso, en el que José Miguel Galván Bello fue elegido presidente de honor, encabezando una plancha en la que Hermoso mantenía la Presidencia y José Luis Ravina la Secretaría General. Ravina jugó un papel determinante en el retraso de la vertebración del nacionalismo canario. Su visión santacrucera de la política regional y sus contactos con Rafael Pedrero, un joven arquitecto grancanario, le llevaron a creer que la penetración de las Agrupaciones Independientes en Gran Canaria debía hacerse desde Las Palmas, precisamente el único municipio canario donde la entrada de Hermoso y sus ideas resultaba inconcebible. Por lo menos sin contar previamente con apoyos sólidos entre el empresariado local o desde el interior de la isla, que habrían contribuido a neutralizar el perfume tinerfeño de la Fraic.
Una oportunidad perdida
Hermoso erró completamente su pronóstico en la elección de interlocutores en Gran Canaria y al hacerlo perdió la oportunidad de equilibrar la Fraic y extenderla a todas las islas. En vez de forzar la unidad en torno a la Federación de todas las siglas y fuerzas dispersas del centrismo municipal grancanario, la ATI optó por incluir en la federación a un ridículo partidete de salón -Aigranc- que logró sobrevivir hasta el harakiri universitario, gracias al protagonismo que sus socios de la Fraic quisieron darle.
Ese error, posiblemente el más importante de los cometidos por Manuel Hermoso es la proyección inicial de su proyecto político, continuó pagándose hasta que Hermoso -muchos años después, en 1993- se asoció con Olarte y Mauricio en Coalición Canaria para desplazar a Saavedra de la Presidencia del Gobierno de Canarias y presentarse a las Elecciones Generales bajo una sigla común. Hasta ese momento, el desconocimiento por parte de Hermoso de las realidades de la sociedad grancanaria, convertirían su intento de aterrizar en la isla redonda en un terrible patinazo electoral: las AIC, bajo el nombre de Aigranc, apenas lograron un par de concejales por elección directa en toda Gran Canaria. Pero la elección de Aigranc como soporte grancanario del incipiente proyecto nacionalista, no fue la única gran equivocación de la Fraic. El estatuto fundacional de la Federación, posiblemente elaborado por algún alcalde desconocedor de los mecanismos organizativos de un partido, encerraba en sí mismo todos los elementos para impedir un liderazgo regional sólido -que habría correspondido sin duda a Hermoso- y para impedir que la primitiva Federación de Agrupaciones acabara convirtiéndose en un único partido dotado de proyección regional, unidad estratégica y cohesión política. Careciendo de tales componentes, la Fraic y los partidos que la integraban, cargaron las tintas en el insularismo como ideología y en un nacionalismo escasa y malamente definido, renunciando a convertirse en una fuerza centrista desideologizada y moderna, típicamente gestora, moldeada y estructurada en torno a un amplio poder municipal sustentador del proyecto. La imposibilidad de una distribución equilibrada de ese poder en las siete islas del Archipiélago, convertía el primitivo nacionalismo ideológico de la Fraic en una tibia excusa, sin soporte político alguno, dramáticamente mantenida contra viento y manera por Victoriano Ríos, único de los dirigentes áticos que continuó pronunciando el discurso del nacionalismo futuro desde todos los púlpitos donde le dejaron hablar.
Las legislativas del año 86 demostraron que la Fraic, rebautizada gracias a los buenos oficios de los asesores de imagen de la consultora Muniesa & Asociados como AIC, no era en su formulación de entonces un proyecto de recibo: ATI logró su objetivo de colocar a Hermoso en la Carrera de San Jerónimo, pero hasta eso se convirtió en una distorsión del proyecto equilibrado que era el leit motiv de la existencia de la propia federación.
Los errores cometidos en la proyección pública de la oferta insularista tinerfeña, desatada a los excesos del despojo y la afrenta, acabaron por limitar el crecimiento por el centro de los partidos de la Fraic, precipitando en una fuerza de carácter nacional -el CDS- los votos esperados en las elecciones generales. La Fraic logró alcanzar apenas un mísero diputado. El CDS, sin ningún poder municipal, pero con la ayuda de un entonces reemergente Adolfo Suárez, alcanzó con tres diputados lo que las elecciones regionales de 1987 confirmarían como su techo electoral… Algo no había funcionado: los votos en las elecciones legislativas que la Fraic esperaba fueron a otras arcas, las administradas por Lorenzo Olarte en Gran Canaria y por Fernando Fernández en Tenerife, y el desánimo cundió en las filas insularistas.
Pero había un error de apreciación, que los insularistas no comprendieron hasta un año después: las Elecciones Generales no son lo mismo que las regionales y locales. En el 87, por mucho que Adolfo Suárez paseara su cautivadora sonrisa de perdedor por las Islas, los votos iban a avalar gestiones municipales concretas, nombres de vecinos con los que uno se toma el café y la copa en la barra de un bar de pueblo.
Hermoso y sus gentes no creyeron en la victoria hasta contar la noche del 10 de junio del 87 sus votos. La gran ilusión de Hermoso -ser presidente del Cabildo tinerfeño- se vio truncada por su falta de confianza en una victoria que ninguna encuesta, ni las que el concejal santacrucero Luis Suárez Trenor amañó olímpicamente para ATI, les daba tan abultada. Hermoso, que había sido aclamado un año antes como candidato al Cabildo de Tenerife en el segundo congreso de su partido, vio como su amigo Adán Martín, que había aceptado la candidatura a la Presidencia del Cabildo dispuesto estoicamente al sacrificio, se convertía ante sus ojos en la máxima autoridad tinerfeña, mientras él mismo entraba en la historia como el alcalde porcentualmente más votado en una capital de provincia de la moderna democracia española. Y había más: el sabandeño Elfidio Alonso derrotó a un atónito socialista Pedro González. ATI consiguió nada menos que trece alcaldías, y no logró otras dos por las trampas y manejos de un CDS dispuesto a enseñar los dientes tras su derrota en Tenerife. Y aún más: siete diputados en Tenerife, dos en La Palma, uno en Fuerteventura, otro en Lanzarote, y dos diputados presuntamente aliados en el Hierro. Sólo en La Gomera, sin que se produjeran sorpresas, la radicalización de Lito Plasencia tras el incendio que a punto estuvo de costarle la vida, llevó a AGI al desastre más absoluto. En Gran Canaria, también sin sorpresas, Aigranc no se comió ni una miserable rosca.
La hora de Tenerife
Los resultados logrados por ATI y por las AIC en Canarias en las elecciones locales y regionales de 1987 fueron mucho más de lo previsto, y desde luego, mucho más de lo esperado por los propios insularistas. Pero el viento sembrado por ATI en las islas hizo volar algo más que papeletas a las urnas. El discurso del pleito, que tan buenos resultados electorales dio a los insularistas, se convirtió inmediatamente después de las elecciones en el primer hándicap para el desarrollo proyecto de Hermoso.
Manuel Hermoso, elegido alcalde de Santa Cruz de Tenerife en la lista de capital de provincia más votada de toda España, se convirtió también en el candidato más votado directamente en su circunscripción en Canarias, y en el segundo -después de Saavedra- más votado en todo el Archipiélago. Estaba pues en su derecho -tras la soberbia retirada de Saavedra, que renunció precipitadamente a dar la batalla por seguir en la Presidencia- a intentar acceder a la jefatura del Gobierno regional. Con los votos en la mano, como segunda fuerza política del archipiélago, ATI podía lograr algo en lo que ni tan siquiera habían pensado sus dirigentes seriamente… ¿Podía? En realidad, no.
ATI primero, la Fraic después, y por último las AIC… en su búsqueda de votos fáciles al calor del pleito, todos se habían olvidado de Gran Canaria.
Es cierto que al principio, la pata grancanaria de la Federación no resultaba imprescindible. Ni siquiera necesaria. La existencia de un pequeño socio en Gran Canaria -el partidete Aigranc- resultó incluso un estorbo para los tinerfeños, cuando estos se vieron obligados a reducir los contenidos insularistas del discurso electoral, para no herir la sensibilidad de sus aliados canariones.
Pero ahora, con el poder de los votos en la mano, el contrapoder de la opinión pública grancanaria acabaría por hacer el milagro de convertir en presidente regional a Fernando Fernández, al candidato menos votado de los cuatro grandes partidos regionales. Hasta Paulino Montesdeoca, reconvertido después al nacionalismo vergonzante, pero en aquel entonces ficticio candidato de AP a la Presidencia del Gobierno regional, obtuvo en el 87 más votos directos que Fernando Fernández. Y a pesar de eso, el palmero Fernández resultó elegido presidente gracias a las maniobras de Lorenzo Olarte: Hermoso no podía ser presidente de ninguna manera, porque se había invalidado a sí mismo al hacer carrera política publicitándose como enemigo de la mitad de la región.
ATI tuvo que conformarse con participar en un Gobierno regional en el que tanto la Presidencia como la Vicepresidencia quedaron -asombrosamente- en manos del cuarto partido de Canarias, el CDS. Pero es que -con AP instalada en la derecha pura y dura y las AIC vivaqueando en el insularismo- el CDS era el único grupo centrista con un discurso netamente regional. Era -por exclusión- el único partido con capacidad de colocar a sus dirigentes en los cargos más representativos del Gobierno. ATI sólo obtuvo en el Pacto de centro-derecha entre AP las AIC y el CDS la Consejería de Hacienda, además de la de Educación. Fonfín Chacón consiguió Obras Públicas para Fuerteventura, y Antonio Castro se instaló en Agricultura. Con la participación de dirigentes insularistas en el Gobierno de Canarias se iniciaba la verdadera renovación del proyecto político insularista y la conversión nacionalista de ATI.
Fue el rechazo grancanario a Hermoso lo que provocó la primera reflexión de fondo en los cuarteles del poder tinerfeño: Victoriano Ríos, uno de los escasos dirigentes de ATI realmente preocupados por encontrar una definición ideológica para su partido, después de obtener la presidencia del Parlamento y dotarse a sí mismo de la inmunidad política suficiente, forzó la máquina nacionalista, tímidamente puesta en marcha por alguno de sus compañeros durante la campaña electoral, y apretó el acelerador de un nuevo proyecto ideológico, con la intención de hacerlo asumible a toda la región en el plazo de dos legislasturas.
Los hechos vendrían a darle la razón: después de la arrolladora victoria de Hermoso y sus hombres en las elecciones locales y regionales del 87, y tras la incorporación de los independientes al Gobierno regional de Fernando Fernández, el discurso de ATI no podía ser ya el mismo. Después de la hora de Tenerife, que Hermoso se precipitó a saludar ante las cámaras de televisión la noche del triunfo electoral, había llegado otra hora: la de modificar el proyecto político de ATI profundizando esta vez en serio el camino iniciado -aunque sólo de manera formal- el 9 de noviembre de 1985, con la constitución de la Fraic y el anuncio -nunca cumplido- del abandono del insularismo como elemento definidor fundamental de la teoría y de la práctica de la recién nacida federación de partidos insularistas e independientes.
Ese camino hacia el moderno nacionalismo canario, por el que se decide empezar a circular a partir del tercer congreso de ATI, celebrado en Adeje en la primavera del año 1988, se iba a convertir en la ruta a transitar también por las agrupaciones independientes de todo el Archipiélago. El propio Hermoso explicó así el cambio de rumbo: “Ahora que estamos en el Gobierno, el muñeco es el centralismo de Madrid”. Antes el muñeco era Las Palmas. A Las Palmas había que dirigir todos los golpes, provocando la identificación del votante tinerfeño con la defensa de los intereses de la isla, vendiendo la idea de que los socialistas trabajaban exclusivamente para y por la otra provincia… El nacionalismo ático surgía, pues, como una acomodación a la necesidad de modificar un discurso que impedía la expansión de las AIC a Gran Canaria. Eso lo entendieron Hermoso y sus seguidores. Pero de ahí a dar el siguiente paso, mediaba un abismo.
Con la censura parlamentaria de Fernando Fernández, que el propio Fernández cometió la torpeza de servir en bandeja, Hermoso logró afianzar su liderazgo en Tenerife de manera indiscutible. Se inició entonces un proceso de reparto del territorio -en realidad el reparto político del centrismo regional- entre Manuel Hermoso y Lorenzo Olarte, que se prolongó hasta las elecciones municipales y regionales de 1999.
El primer hito de esa guerra por el control del nacionalismo en Canarias -guerra definitivamente perdida por Olarte- se produjo un par de meses antes de las elecciones regionales de 1991, cuando Hermoso intentó corregir los errores cometidos en el 87, aliándose en Gran Canaria con los alcaldes independientes. Pero había pasado el tiempo en el que hacerlo habría servido de algo.
Ya no eran los alcaldes, sino Olarte y su gente, los socios viables para el aterrizaje de las AIC en Gran Canaria. Hermoso no lo entendió así hasta que los resultados electorales le demostraron que había vuelto a estrellarse en Gran Canaria.
Después de ese fracaso, acompañado por el enorme éxito de un incremento general del apoyo a las AIC en el resto de la región, la guerra de posiciones para mantenerse en el poder, darían lugar al pacto de hormigón entre las AIC y el PSOE y a la traumática ruptura de relaciones entre Hermoso y un Olarte velozmente reconvertido al nacionalismo.
La hora de Canarias
Con la incorporación de Hermoso a la vicepresidencia del gobierno del pacto de hormigón, presidido por Saavedra, se produce un paréntesis en el desarrollo del proyecto político de ATI. Se trata de un paréntesis necesario para Hermoso, que -desde el Gobierno- tiene los medios y la capacidad para solucionar los contenciosos judiciales originados por el PSOE, y también para amartillar su liderazgo en AIC.
Sin embargo, ese paréntesis constituye también uno de los momentos más difíciles para el proyecto político del nacionalismo canario. No en vano, la vicepresidencia de Hermoso surge como consecuencia de un acuerdo con los socialistas -cerrado en una oficina de Francisco Ucelay apenas unas horas antes de la votación de Victoriano Ríos como presidente del Parlamento el 25 de julio de 1991- que traiciona el espíritu (y la letra) del pacto suscrito con el CDS para que Olarte siguiera en la Presidencia.
La ruptura de ese pacto, y la desconfianza surgida como consecuencia de esa brutal ruptura entre Hermoso y Olarte, no menguó ni un ápice en los años siguientes, ni siquiera cuando las AIC, censuran a Jerónimo Saavedra y hacer saltar en pedazos el pacto de hormigón, tras llegar a un nuevo acuerdo para la formación de Coalición Canaria con el propio Olarte –en ese momento líder de un Centro Canario Independiente, reconvertido al nacionalismo-, con Ican, con Asamblea Majorera y con el minúsculo Partido Nacionalista Canario. Ese acuerdo, de enorme alcance, convertiría a Hermoso en presidente del primer Gobierno de signo nacionalista del Archipiélago, y permitiría la presentación unitaria de todas las fuerzas nacionalistas y afines en las Islas para las Elecciones Legislativas de 1993.
Fue uno de los acuerdos más difíciles y complejos jamás cerrados en el Archipiélago: se trataba de meter en el mismo saco a enemigos irreconciliables como Hermoso y Olarte o como Olarte y Mauricio, y también de presentar como un proyecto homogéneo la suma de proyectos ideológicos tan diferentes como los de ATI e Ican. La operación cuajó porque el premio para ATI -la Presidencia del Gobierno- era enorme, y porque las condiciones políticas nacionales (unas elecciones en las que la bipolarización entre el PSOE y el PP sería imparable) obligaban a los partidos de obediencia canaria a ponerse de acuerdo para no desaparecer. Así lo entendieron tanto Olarte como Mauricio.
Pero para ATI fue muy difícil ponerles de acuerdo. En esa tarea jugó un papel determinante Julio Bonis, que acabó convirtiéndose en el portavoz de Coalición Canaria en Gran Canaria y en el hombre de referencia de ATI en la isla. Olarte encabezó la candidatura al Congreso de los Diputados, y tanto él como Mauricio lograron escaño. En Tenerife se colocaron Adán Martín, encabezando la candidatura, y Luis Mardones, además de Miguel Ángel Barbuzano, que logró un puesto como senador.
El inesperado éxito de Coalición Canaria en las Elecciones Legislativas, y la constitución de una minoría canaria de cuatro diputados en Las Cortes, dirigida por Lorenzo Olarte, supusieron un cambio de rumbo fundamental en la política canaria. Por primera vez en la historia del Archipiélago, una fuerza política canaria tenía representación diferenciada como grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, y también por primera vez, un nacionalista presidía el Gobierno regional.
¿Un nacionalista?
Manuel Hermoso no era ni había sido nunca nacionalista ni nada parecido. Su trayectoria política desde UCD , donde se definió como “ socialdemócrata de praxis liberal” hasta el insularismo agresivo de la primera ATI no permitía colocarle siquiera el calificativo de regionalista. Pero Hermoso siempre estuvo dotado de un finísimo olfato político y de una enorme intuición para adaptarse a los tiempos. Desde la Presidencia del Gobierno, y con el apoyo de Ican y sus bases en Gran Canaria -a las que compensó colocando a José Mendoza en la vicepresidencia regional- Hermoso se lanzó a la conquista de Gran Canaria. El viejo lema “ha llegado la hora de Tenerife”, fue sustituido por una adaptación más comprensiva para el conjunto de la región “ha llegado la hora de Canarias”. Y con la hora de Canarias llegaron también las primeras contradicciones en el patio de casa. Hermoso gobernaba la región, ATI tenía un enorme peso en la política local e insular de Tenerife, y a través de las AIC en todo el Archipiélago, pero comenzaron las disensiones internas.
Lo que había sido tradicionalmente un club de alcaldes (ATI) se había convertido en la mayor maquinaria política del Archipiélago, y en el primer partido político de Tenerife. Desde Tenerife y para Tenerife, ATI controlaba el Gobierno. Eso provocó serios enfrentamientos con los socios de AIC. Primero con Independientes de Fuerteventura, a cuyo líder, Ildefonso Fonfín Chacón, Hermoso sacó de la Consejería de Obras Públicas para colocar en ella a su propio jefe de gabinete, un joven Rodolfo Núñez, que comenzaba a dar que hablar. También surgieron problemas en Lanzarote con Dimas Martín y con Honorio García Bravo, la mayoría por conflictos entre ellos. Y otros de menor calado con los independientes palmeros, que Antonio Castro supo siempre llevar a buen puerto. En Tenerife también comenzaron a escucharse voces díscolas con Hermoso, especialmente la del alcalde de Santa Cruz de Tenerife y antiguo concejal de urbanismo de Hermoso, José Emilio García Gómez, que acabó abandonando la alcaldía para ser sustituido por el consejero de Turismo del Gobierno de Canarias, Miguel Zerolo.
En mayo de 1995, Hermoso volvió a ganar las elecciones regionales, pero se vio obligado a pactar con el PP para mantenerse en el Gobierno. Olarte pasó a ocupar la Vicepresidencia del Gobierno, y Mauricio se convirtió en portavoz en el Congreso. Tras las elecciones, y después de pocas semanas de negociación, Coalición cerró en el Hotel Iberia de Las Palmas el acuerdo de Gobierno, que garantizaba la estabilidad del ejecutivo con un respaldo de 40 diputados, pero rompía las expectativas del PSOE de pactar con ATI buena parte de las corporaciones locales de Tenerife.
Aún así, ATI no perdió ninguno de sus feudos: mantuvo el Cabildo, donde Adán Martín consolidó un creciente liderazgo, a escasa distancia de la mayoría. También logro ATI pactar con el PP el ayuntamiento lagunero para Elfidio Alonso, y el del Puerto de la Cruz -tradicional enclave del PSOE- para Marcos Brito. Zerolo se convirtió en alcalde de Santa Cruz, pero la operación electoral gestada por Hermoso -candidatura conjunta a la presidencia del Gobierno y a la Alcaldía- provocó el rechazo de los chicharreros. La pérdida de votos de ATI en Santa Cruz, sumada al apoyo masivo a las candidaturas del PP en el área metropolitana, obligaría a Zerolo a sumar su mayoría relativa a los votos del PP para no perder la Casa de los Dragos. ATI logró hasta veinte alcaldías, la mejor implantación municipal de un partido político en Tenerife desde las primeras Elecciones Municipales.
Un año después, en las Generales de 1996, el PSOE perdió las elecciones ante el PP por 300.000 votos. A pesar de la creciente bipolarización de la política española, Coalición revalidó brillantemente los resultados electorales de 1993 y logró -gracias a una triquiñuela parlamentaria-mantener el Grupo Canario, desde el que José Carlos Mauricio inició un acercamiento a la dirección nacional del PP que daría magníficos resultados a los nacionalistas. Pero los éxitos no impidieron el deterioro de las relaciones entre Hermoso y Olarte. Cerca ya el final de la legislatura, y a pesar de algunos amagos para que ATI optara por tercera vez a la Presidencia, Hermoso comprendió que no podía continuar en ella, porque el principio de alternancia entre Gran Canaria y Tenerife hacían inviable esa posibilidad. Pero Olarte, que confiaba en ese principio para hacer valer el acuerdo suscrito entre él y Hermoso en una reunión en la sala de autoridades del Aeropuerto de Gando, había perdido todos los apoyos, incluyendo el de sus propios compañeros de partido. En las Navidades de 1998, la candidatura de Olarte a la Presidencia era ya un imposible: se intentó un acuerdo para que la asumiera Adán Martín, con Mauricio como vicepresidente.
Reaccionando ante esa posibilidad, Olarte anunció su renuncia y propuso en carta pública a Román Rodríguez, un joven político grancanario, muy próximo a Julio Bonis y bien visto por Hermoso.
Con esa solución de compromiso, sólo inicialmente rechazada por Mauricio, Coalición celebró su primer congreso, en el que se aclamó al secretario general de ATI -un joven y ambicioso maestro formado políticamente en la Alcaldía de El Sauzal y el Cabildo de Tenerife-, Paulino Rivero, como presidente de Coalición Canaria. Coalición Canaria era entonces la primera fuerza política del Archipiélago y contaba con grupo propio en el Congreso de los Diputados.
(Francisco Pomares, en: http://www.diariodeavisos.com/2012/06/al-principio-fue-ati/
(Imagen, de izquierda a derecha): 1) Elías Bacallado, Manuel Hermoso y José Miguel Galván Bello, en la presentación del primer manifiesto político de ATI y su gestora (1984). | DA / J.R.C/ J.G.C
(Archivo Personal de Eduardo Pedro García Rodríguez)


EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA



UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS
PERIODO COLONIAL 1501-1600
DECADA 1551-1560

CAPITULO IX-XX


Eduardo Pedro García Rodríguez

1557 Mayo 3.
El Gobernador Juan López de Cepeda se personó en el puerto de Santa Cruz en compañía del Maestro de Cantería Sebastián Merino para comprobar las dimensiones de la fortaleza. Según Rumeu de Armas, el Maestro Mayor de Obras de Cantería é Geometría de la isla Francisco Merino fue quien planeó desde los cimientos la construcción, con la colaboración de su hermano Simón Merino y de Luís Hernández, también Maestros de Cantería.

Esta fortaleza estaba situada en el posterior emplazamiento de la Aduana Real (siglo XVII) y de la Batería de La Concepción (siglo XVII), en un saliente de la costa entre las caletas de Blas Díaz a la izquierda y la playa de las Carnicerías a la derecha: el mar lamía sus cimientos y el cuerpo central -el baluarte con su terraplén- era de planta cuadrada, teniendo, «...todo el terrapleno de cumplidor con los dos lienzos de fuera dozientos é dos pies... otro si que tiene de anchor con los dos lienzos quarenta y siete pies...».

Entre los frentes de mar y tierra existía una diferencia de altura de un tercio, y en la visita oficial llevada a cabo por D. Alonso Pacheco el 4 de Febrero de 1559, le asignaron los medidores las siguientes proporciones: «...é dijeron que tiene de cumplido treinta é seis brazas... é que tiene de anchor treinta pies...». Por la parte de la costa el muro desde los cimientos hasta la mitad estaba construido de cantería y el resto de mampostería excepto las últimas hiladas que volvían a ser de cantería; en el frente de tierra o poniente y los flancos, las paredes eran de mampostería y lo mismo los cubelos; el baluarte estaba terraplenado por completo y macizo pues no tenía más huecos que la escalera para subir a la plaza de armas. La puerta principal estaba situada en la pared de poniente, rematada por los escudos de España y Tenerife en piedra y cerrada por puerta de madera guarnecida de hierro que daba acceso aun estrecho corredor con rastrillo de hierro por el que se alcanzaba la escalera para subir a la plataforma, escalera que era levadiza «con su cadena é torno para la subir á la plataforma». La plaza de armas estaba toda amurallada por un parapeto de piedra en el que se abrían troneras para Artillería y arcabucería. A este núcleo se unía en el ángulo S.O. un cubelo de altura doble aproximadamente que la fortaleza, en cuyo interior había un aljibe para recoger el agua de lluvia, y la terraza del mismo estaba rematada por almenas donde podía emplazarse Artillería. Aislado de la edificación general se alzaba en el frente Norte otro cubelo frente a la ermita de Nuestra Señora de la Consolación, y dominando la caleta
de Blas Díaz; su altura era casi igual al anterior y disponía de dos pisos: en el primero a media altura de la torre se abrían las troneras, y en el segundo rematado por almenas, podían emplazarse algunas piezas de Artillería. Esta era la fortaleza -según Rumeu de
Armas- tal y como existía el 30 de Julio de 1557 cuando trasladada la Artillería a ella y nombrado su guarda mayor el Capitán Juan Ortiz de Gomeztegui, pudo darse por concluida en lo más fundamental, aunque las obras continuaron durante largos años.

El Cabildo designó el 7 de Febrero de 1558 su primer Alcaide, que fue el Regidor Diego Yanez de Céspedes. Dio S.M. facultad al Regimiento de la Isla por su Real provisión de 6 de Junio de 1565 para que pudiese nombrar Alcaide de dicha fortaleza siempre que recayese en hidalgo, sin que fuese necesario enviar el nombramiento al Consejo, y se le señaló 60.000 mrs de salario.

La primera actuación de esta fortaleza fue el 1 de Septiembre de 1555 rechazando el ataque del famoso vicealmirante de Bretaña Nicolás Durand de Villegaignon, hijo de Louis Durand señor de Villegaignon y de su mujer Jeanne de Fresnoy.

El 19 de Mayo de 1558 fue ascendido y destinado a las Indias el Gobernador D. Juan López de Cepeda y durante el mando de su sucesor, prosiguieron sin interrupción las obras de esta fortaleza, fue éste Hernando de Cañizares, quien con el Regidor de Gran Canaria y Visitador Militar del Archipiélago D. Alonso Pacheco se personó en el puerto de Santa Cruz el 4 de Febrero de 1559 con varios Regidores, llevando como asesor técnico a Francisco Merino, Maestro Mayor de Obras de Cantería é Geometría, así como también a Luís Hernández así mesmo Maestro de Geometría, Diego Pérez López, antiguo Mayordomo é guarda mayor de la artillería, e Iñigo de Durango. Previamente juraron los peritos «por Dios é Santa María é por las palabras de los Santos Evangelios é sobre la señal de la cruz» , donde pusieron sus manos derechas y luego se procedió a la medición de sus muros y cubelos por testimonio de escribano. En el proyecto de López de Cepeda, se unía el cuerpo central con los dos cubelos para formar un conjunto de gran solidez: la pared del N. de la fortaleza debía prolongarse hasta su unión con el cubelo N.E. formando una amplia muralla con su corredor almenado por ambos flan-cos; los cubelos estarían unidos por un muro de cerca para formar un patio en su interior, ya este objeto se prolongaría con menor altura la pared meridional de la fortaleza hasta situarse en la alineación del cubelo del N.O. y de este modo el cubelo y la muralls. cerrarían el patio. En la visita citada, propuso Merino se diese remate a la obra con arreglo al plan previsto para lo cual era necesario adquirir las casas de Gaspar. Rodríguez que situadas en las proximidades del cubelo N.O. impedían la construcción de la muralla N. así como las casas de Blas Lorenzo, en cuyo emplazamiento habían de coincidir las dos murallas que unirían los cubelos. Después de amplia discusión, se acordó: aumentar el terraplén hacia el poniente para que la Artillería pudiese jugar mejor; elevar la altura de los dos cubelos; construir un tercer cubelo en el ángulo N.O. para que flanquease con el antiguo allí edificado la puerta principal de entrada y el patio de acceso a la fortaleza; construir las viviendas para el Alcaide, «...con sus salas é palacio é con sus servicios de cocina é despensa é chimeneas é hornos...». Edificar otro aposento para caballerizas y derribar la Ermita de Nuestra Señora de la Consolación, por estar situada en un lugar eminente que hacía padrasto a la fortaleza. El costo de estas reformas se elevaba a «seiscientos é quatrocientos é sesenta é seis mil maravedis de moneda corriente de estas islas».

Desde 1558 a l573 esta fortaleza fue terminada con arreglo al plan de Cepeda: se construyó la muralla Norte de unión con el cubelo hasta entonces aislado; se cerró el patio central por las dos murallas que arrancaban de los cubelos y se llevaron a cabo otras pequeñas modificaciones.

En 1566, siendo Gobernador de Tenerife y La Palma el Licenciado Juan Vélez de Guevara, se estudiaron los problemas que planteaba esta fortaleza por el escaso acierto que había presidido la elección de su emplazamiento, pues por todos se estimaba la posición dominante que sobre ella ejercía la Ermita de Nuestra Señora de la Consolación; para compensar este inconveniente, se proyectaba ampliar la fortaleza por el N. llevándola hacia el mar en el flanco derecho de la caleta de Blas Díaz, y elevar este segundo cuerpo de ampliación a mayor altura que el antiguo y con un alto parapeto de protección que contrarrestase la situación dominante de la citada Ermita; este proyecto fue aprobado el 1 de Noviembre de 1566 pero parece no se llevó acabo. (José María Pinto de la Rosa, 1996)

1557 Junio.  Embarcaba para su lugar de origen el empleado de la metrópoli Don Rodrigo Manrique de Acuña, tras ser absuelto en el juicio de residencia, no obstante el encono que puso Mexía en inquirirlo todo, teniéndolo arrestado ocho meses en su domicilio, al dar oídos a las reclamaciones de sus enemigos, en particular los Carvajales de Gáldar , declarados traidores por el gobernador Manrique-en uso de un rigor excesivo-después del ominoso asesinato del alcalde mayor y capitán coronel de las villas de Gáldar y Guía, Hernando de Pineda, perpetrado por Bernardino de Carvajal y Maciot de Bethencourt. Fue asesinado por Bernardino de Carvajal y Maciot de Bethencourt, sus enemigos, cuando regresaba de Las Palmas a Gáldar, después de haber asistido, expresamente llamado por el gobernador y el capitán general Cerón a las fiestas de la proclamación. Este crimen, que tan honda impresión causó en la isla. de Tamarant (Gran Canaria) por los actos que reseñamos, tuvo Como remota causa. la. rivalidad de dos familias de Gáldar : Pinedas y Carvajales. La primera, en el ceguro del valimiento oficial y tiranizando a. sus enemigos por el apoyo que prestaba don Rodrigo Manrique a Hernando de Pineda, y la segunda ofendida contra este último, hasta considerarlo "como mortal enemigo", por sus tropelías y por haber protegido a ciertos "parientes de su mujer” (Maria Díaz de Mota, hija legitima de Gonzalo Díaz de Aguilar) que habían dado muerte alevosa a Miguel Trejo, hijo de Bernardino de Carvajal, y dejado impune el crimen.

Esta rivalidad condujo al trágico episodio que todavía recuerda el lugar denominado cruz de Pineda, junto a la. Montaña de Arucas. Regresaba a caballo Hernando de Pineda, de Las Palmas, tras de asistir a las fiestas de la proclamación de Felipe II, cuando he aquí que, siguiéndole los pasos, trabaron con él pendencia Bernardino de Carvajal y Maciot de Bethencourt, de resultas de la cual cayó para siempre en tierra el alcalde mayor de Gáldar, mientras los supuestos "vengadores" ganaban la salvación con la huida.

Enterado don Rodrigo Manrique de Acuña del desaguisado, se personó el domingo 17 de marzo de 1556 en la villa de Gáldar, y dando por supuesto que Bernardino de Carvajal era el asesino, sin guardar orden ni tela de juicio hizo cierto auto o sentencia, por el cual declaro al dicho Bernardino de Carvajal por traidor y a  todos 1os que de su linaje descendiesen hasta la cuarta generación y mando que las casas de su morada fuesen asoladas y puestas por tierra, y puestas en ellas un mármol como casa de traidores que hubieran cometido crimen de lesa Majeatatis..." (Escrito de denuncia de Ramiro de Guzmán, en Antonio Rumeu de Armas).

Los Carvajales aprovecharon el juicio de residencia de don Rodrigo Manrique de Acuña para envolverlo en un enojoso  litigio en defensa del ultrajado honor familiar y en reclamación de 1.500 doblas de oro por los daños causados a los hijos de Bernardino con la ruina de su morada.

El pleito lo inició, en septiembre de 1556, Ramiro de Guzmán, como curador de los hijos de Bernardino de Carvajal (Alonso y Francisco de Carvajal, Elvira de Malueños y :Margarita .Fernández de Carvajal, habidos en su matrimonio con Melchora de San Juan) ; y después de diversas incidencias, con escritos de demanda, réplica y contrarréplica e informaciones testifícales, fue fallado por el licenciado Mexía, según parece desprenderse del proceso, en sentido favorable para ambas partes, quedando don Rodrigo Manrique de Acuña liberado de toda responsabilidad y la familia de Carvajal rehabilitada en su buena fama y prerrogativas nobiliarias.

Por cierto que en todo el proceso se alude con insistencia al hecho de ser Bernardino de Carvajal nieto del Guanarteme de Gáldar Thenesor Semidan (don Fernando Guanarteme), como hijo de Margarita Fernández Guanarteme, habido en su matrimonio con Miguel Trejo y Carvajal.

1557 Julio. Se presentó ante Winiwuada n Tamaránt (Las Palmas de Gran Canaria) un navío francés que pretendía capturar a un patache cargado de Trigo y fletado por el Cabildo catedralicio. Perseguido por dos buques insulares, es cañoneado y hundido, cogiendo 11 prisioneros y ahogándose el resto.

A partir de esta fecha disminuye de forma drástica la piratería francesa en aguas del Atlántico. No obstante, las islas no pueden gozar de seguridad en sus aguas el peligro ingles y de los piratas del continente sustituye al galo.


1557 septiembre 4.

PETICIÓN  DE JUAN RODRÍGUEZ DE CUBAS DE UN PEDAZO DE TIERRA EN EL BARRANCO DE AGUATONA EN AGÜIMES. Telde.  “…Muy magnificos señores,Juan Rodriguez de Cubas vezino desta çibdad de Telde beso las manos de vuestras señorias y digo que a veinte años que a mi y a Ambrosio Alvarez mi hermano  ovimos pedido  un pedaço de tierras de   hasta çincuenta  hanegadas  que son de aquel cabo del  barranco de Aguatona en Agüimes e lindan por la parte de arriba con tierras que son agora de Francisco  de Vargas y otros  linderos  de la otra  parte  tierras  de Francçisco Diaz Bolullos y por la parte de abaxo tierras realengas,las  quales nos fueron dadas por vuestras señorias y las hemos senbrado  y aprovecha- do  desde  entonçes  aca y to e ydo   a sacar el titulo  dellas y no  lo halla el escrivano  deste cabildo segund el dara ynformaçion a vuestra señoria por que dize que falta siertos registros e suplico a vuestra señoria pues a tanto tiempo que la poseemos  nos manden  dar titulo  dellas por que otra persona  no nos pueda perjudicar y en ello pido justiçia.

…presento por testigo a Françisco Martin vezino de Agüimes el qual avien- do jurado  en forma de derecho  dixo que lo que sabe es que este testigo ara quinze   años  que  vio  que  Ambrosyo  Alvarez  heramdno  del  dicho   Juan Rodriguez de Cubas desmonto  parte de  las dichas tierras e sembro en ellas e este testigo le arrendo  agua para regar el pan dellas del agua que este testigo tenia de Sancho Martinez  de Cadiz e asymesmo vio que Françisco Diaz por mandato  del dicho Anbrosyo Albarez desmonto  en las dichas tierras e asimis- mo vyo que otros dichos portugueses arrendaron parte a Amrosyo Albarez e las senbraron  e dio alhorra…aquel año cogieron pan en ellas por que lo vyo e por suyas del susodicho  son tenidas  las tierras e este testigo   a syenpre asy oydo dezir.E que esta es la verdad e fyrmolo.

… E despues desto en la dicha çibdad de Telde a quinze de Setienbre e del dicho año estando  en la dicha visita el dicho señor gobernador e los señores Alonsode Herrera  y Hernando Spino regidores diputados  e don Juan Pacheco regidor por presençia  de my el dicho escrivano se torno  a presentar  la dicha petiçion e por los dichos señores gobernador e regidores vysta la ynformaçion dixeron que le daban e dieron la dicha tierra syn perjuizio de terçero e con las condiciones  de la tierra de sequero e que se le de titulo dellas..
…En XII de Setienbre de IVDLVII años contradixo estas tierras Bartolomé de Tovilleja por que dixo tener titulo dellas.”   (Rafael Sánchez Valerón y Felipe Enrique  Martín Santiago. Génesis y desarrollo del Ingenio durante el siglo XVI)

1557 septiembre 13.
PODER PARA VENDER TIERRAS EN LA VEGA CASTAÑA.
Las Palmas.  “Ana de Puerta, vecina de la isla, hija y heredera de García de Asiego, veci- no, que fue de la isla, apodera a [roto] Díaz, su hermana, vecina de la cudad de Telde, para que en su nombre  pueda vender la parte que, como heredera de supadre, tiene sobre ciertas tierras en la Vega Castaña, término  de dicha ciudad y villa de Agüimes, en la persona y por el precio que le pareciere.”


1557 Octubre 24. Dto. 22.-Pedimento de Juan Albertos Guiraldín descendiente por línea directa del Mencey de Güimar conocido como Añaterve.

En la Noble Ciudad de San Cristóbal a 24-X-1557 ante el muy magnífico señor Lcdo. Juan López de Cepeda, Gobernador e Justicia mayor de Tenerife e de La Palma por sus Magestades, y en presencia de mí Juan López de Açoca, escribano mayor del Concejo e público, uno de los de Número desta dicha ysla por  sus Magestades, pareció presente Juan Albertos Guiraldín, vo. desta dicha ysla, e presentó un título, su tenor del cual es éste que se sigue:

Don Alonso Fernández de Lugo, etc. do a vos Juan Alberto Guilardín, vecino de la dicha ysla  que soys presente, 150 f. de ta. que son en esta ysla de Tenerife, en el término de Agache, de la una vanda subiendo alcançe la majada de Anodeça hasta la cueva de Arbença e de la otra parte la fuente que se dize de Pablo, canario, e de la van da de arriba el pinar. 22-11-1522.

«Digo que vos do cien fanegas de ta. en el dicho lugar en nombre de sus Magestades, sin perjuicio de tercero». El Adelantado.

En 24-X-1557 ante el Sr. Gobernador pidió el Concejo su mayor información.

E luego el Sr. Gobernador mandó que el dicho Juan Albertos diese ynformación de lo susodicho e ésta proveerá justicia. Juan López de Açoca.

E después de lo susodicho en 27 -X-1557 por J. A. fue presentado por testigo a Diego Hernández, estante en esta ysla, el cual juró en forma e dixo que sabe e tiene noticia de las tierras en el dicho título contenidas de más de dizeocho años a esta parte por las haber visto y estado en ellas, las cuales tiene este testigo por de Juan Albertos e por tales suyas las ha oído nombrar y tener, y en ellas le vido tener mucho tiempo su ganado ovejuno e por tales suyas son habidas e tenidas y este testigo no ha visto ni oido decir que otra persona ninguna tenga título a ellas y que ésta es la verdad so cargo del juramento que hizo y no firmó porque dijo que no sabía escribir .

En este día Bernaldino de las Cuevas juró en forma dixo que muchos años a que J. A. le mostró a este testigo el título e data contenido en el pedimento que así agora le a sido mostrado y le dixo J. A. a este testigo que demás del heredamiento de Güymar tenía e poseía las tierras en el dicho título contenidas e traya en ellas sus ganados obejunos e otro género de ganados suyos e que esto mismo que oyó decir a J. A. oyó ansymismo decir a otras personas de cuyos nombres no. se acuerda, que las dichas tierras contenidas en el dicho título heran de J. A. e por tales suyas las poseía e traía en ellas sus ganados e por tales suyas heran avidas e tenidas e que de veinte e cinco años a esta parte este testigo no a visto ni oydo que otra persona alguna aya en ellas entrado ni ocupado e que ésta es la verdad so cargo del dicho juramento. Bernaldino de las Cuevas.

E después desto en 4-XI-1557 J. A. Guilardín presentó por testigo a Alonso Núñez, vecino desta ysla, el cual juró en forma de derechoe siendo preguntado dixo que este testigo ha visto el dicho título en poder de J. A. dende que suena ser hecha e luego que le dio e la del Lcdo. e Repartidor desta ysla se lo mostró a este testigo y desde entonces hasta agora este testigo ha tenido e tiene las dichas tierras contenidas e deslindadas en el título por de J. A. e por suyas las ve tener y son habidas e tenidas y es público y notorio en las dichas tierras como  suyas ha tenido e tiene J. A. su majada y asiento de ganado e que esto es la verdad so cargo del juramento que hizo e firmólo de su nombre. Alonso Núñez.

E después desto en dicho día, mes e año susodicho el señor Gobernador visto lo susodicho, dixo que mandava e mandó dar a J. A. mandamiento de posesión de las dichas tierras en el dicho título contenidas sin perjuicio de tercero que fue hecho e dado a J. A. en forma. Juan López de Açoca.

En 7- VI -1576 lo presentó el Lcdo. Hernando Gallinato, regidor, me pidió lo pusiese en el registro con los originales. Testigos: Lope de Açoca e Juan de Açoca, regidores. Simón de Açoca, escribano mayor del Concejo.

1557 octubre 29.

PETICIÒN DE PEDRO LORENZO  Y HERNANDO ESTÉVEZ, VECINOS DE TELDE, DE DOS   PEDAZOS DE TIERRA, UNO EN LA PARTE DE GANDO Y OTRO   HACIA EL CARRIZAL, LINDANTE CON EL “CERCADO DEL CABALLERO” CON UNA CUEVA.

Las Palmas. “…Muy magníficos  señores,Pedro  Lorenzo  e Hernando Estevez vezinos desta  ysla besamos las manos de vuestras señorias y les suplicamos nos hagan merçed  de  nos  dar  hasta  ochenta  hanegadas  de  tierras  en  la comarca  de Agüimes que son hasya la mar a la parte de Gando e son linde de otras tierras que tenemos por la vanda de arriba e por un lado con tierras de Juan Gonzalez e por abaxo  hazia la mar  e asymesmo otro pedaço que esta de la otra parte de tieras de Juan Gonzalez hazia el carrizal  e por abaxo lyndan con el çercado del caballero  e camino del  carrizal con una cueva que esta dentro en ellas,que en darnolas  reçibiremos  merçed  por  que  son sy perjuizio  de nadie  e yo Pedro Lorenço tengo quatro hijas para casar y en ellreçibire merçed
…En cabildo XXIX de Octubre  deIVDLVII años. Que dando ocho doblas se  le  dan  sin  perjuizio  de  terçero.Visto  por  los  dichos  señores  justiçia  y regimiento  dixeron que dando  los dichosPedro  Lorenço y Hernando  Estevez ocho doblas para la fortaleza de las Ysletas se le davan y dieron las dichas tier- ras de suso declaradas sin perjuizio de terçero e con las condiciones  que se le dan las tierras de sequero e mandaronselas  asentar en este libro de datas y dalle titulo dellas”. (Rafael Sánchez Valerón y Felipe Enrique  Martín Santiago. Génesis y desarrollo del Ingenio durante el siglo XVI)

1557 diciembre 22.
DATA DE LOS HIJOS DE JUAN MARTÍNEZ DE BILBAO Y LOS DE GONZALO VAEZ Y SU MUJER CATALINA VAEZ EN EL “CERCADO DEL CABALLERO”, CERCA DE GANDO, ACTUANDO COMO TESTIGO ALONSO DE MATOS.

Las Palmas, “…Muy magníficos señores,Llorente  González  comoconjunta persona  de Luis  de Cabrera e Françisco Taborda  como marido  de Mençia de Cabrera e Maria de Morales todas tress hijas de Juan Martinez  de Bilbao difunto  por nuestras parte e Catalina Vaez muger que fue de Gonçalo Vaez por mi e Luis Vaez mi hijo, paresçemos ante vuestras señorias e dezimos que a los susodichos fue hecha merçed y data de çient hanegadas de  tierras en  Aguimez por el año pasado  de     quarenta  e dos  años  linderos  el albarrada  del  çercado  de  del caballero e de la parte de Agando un barranquillo  que viene de dos montañas e por   arriba el açequia vieja del tiempo  de Grand Canaria que viene del çer- cado del cavallero. E del tiempo dicho a esta parte avemos tenido e  poseido las dichas tierras e aprovechado  parte della e et avemos buscado  el titulo e como las escripturas del offiçio an andado de unas casas en otras e faltan algunos tit- ulos e libros dellos e no lo hallamos subplicamos a vuestras eñorias nos hagan merçed de nos mandar dar titulo della e no permitan que por algunas personas seamos en razón dellas  pues  a tanto tiempo que se dieron  a nuestros padres e antepasados  e las avemos començado  a provechar, que en ello probeyendo justiçia reçibiremos  merçed.

…Françisco Tabordo presento como testigo a Alonso de Matos el cual juro segun derecho, e siendo preguntado   por el tenor del mandamiento e  comision dixo que sabe e conoçe e tiene memoria de las dichas tierras las quales sabe que son en la parte del lugar contenido  en el dicho mandamiento e que sabe este testigo que por el tienpo contenido  en el dicho mandamiento o más o menos, Juan Martinez de Bilbao e Gonçalo Vaez juntamente  poseieron las dichas tier- ras por  que  este  testigo  bido  la petiçion  para  las pedir  en  manos  de  Juan Martinez de Bilbao e que despues oyo dezir este testigo que el cabildo se las avia dado pero que no sabe en que cantidad, e que despues bido este testigo que el dicho Gonçalo Vaez desmonto  hasta quinze hanegadas de tierras las quales el dicho Gonçalo Vaez senbró porque este testigo le ayudo a arar en ella. E vido que  de  quinze  años  a esta parte  el dicho  Gonçalo  Vaez e despues  del  sus herederos sienpre an poseydo las dichas tierras en la dicha cantidad arandola e senbrandolas  e cultibandolas  arrendandolas  e que desto es la verdad e lo que sabe deste caso por el juramento  que hizo e lo demas no sabe e no firmo por que dixo no sabe escrevir.

…E por los dicho  señores  gobernador e regidores vysto dixeron  que…se dan  las dichas  tierras  a los  dichos  herederos  de  Gonçalo  Vaez e  de  Juan Martinez de Bilbao sin perjuizio de terçero e conforme a las hordenanças  de la isla.”  (Rafael Sánchez Valerón y Felipe Enrique  Martín Santiago. Génesis y desarrollo del Ingenio durante el siglo XVI)

1557 diciembre 31.
DIEGO  DÍAZ SE OBLIGA AL PAGO DE UNA DEUDA,  POR COMPRA DE ACEITE PARA LA FABRICACIÓN DE AZÚCARES EN SUS INGENIOS DE TELDE  Y AGUIMES.
Las Palmas. “Diego Díaz, vecino de la ciudad  de Telde, como  principal  deudor,  y Juan de Cabrera  Valerón, como su fiador y principal  pagador, se obligan  a pagar a Juan Agustín Justiniano, genovés, res. en la isla, 200 doblas por razón de cien arrobas  de aceite, a 14 reales la arroba, habiendo  recibido  Díaz el resto cumplimiento a las 200  dbs. en dinero  de contado,  el cual dinero  y aceite están en su poder y se los dio Justiniano para la fabricación de los azú- cares que este año ha de hacer en sus ingenios de Telde y Agüimes; los ha de pagar por el día de San Juan de junio de este año. Díaz hipoteca los azú- cares blancos, escumas y rescumas y refinados que este año le pertenezcan en sus ingenios; Cabrera, lo mismo  que procediere  de sus cañas que tiene para moler en este año en la Vega de Enfrente.”





domingo, 30 de agosto de 2015

La Edad de los Metales en África. Rompiendo el paradigma eurocéntrico: El Magreb (I)


En este artículo (que lo dividiremos en dos entregas) vamos a reflexionar sobre la llamada “Edad de los metales” del Magreb, para iniciar una serie sobre el fenómeno de la metalurgia en África. Abordando este tema, veremos la necesidad de comprender los procesos históricos en función de las características propias de cada lugar o territorio, no aplicando esquemas culturales o cronológicos de otros lugares.
Para el caso de África, anteriormente hemos analizado la peculiaridad que el neolítico tomaba en el área sahelo-sahariana, en relación al paradigma de neolitización que se entendía como único válido en la región Mediterráneo europea. Ello nos sirvió para entender otras posibles vías de transformación de los grupos cazadores-recolectores en tribales neolíticos. Ahora nos parece adecuado continuar con un hecho que se ha considerado de tanta relevancia en la prehistoria europea: la denominada Edad de los Metales. A lo largo de esta serie de artículos analizaremos diferentes situaciones que nos obligan a reflexionar sobre cómo se ha construido la historia de África y qué precauciones deben señalarse.
Por Edad de los Metales se entiende una fase en la historia de la humanidad en la que, tras la revolución neolítica, aparecen industrias elaboradas en metal. Esta concepción es fruto de la división tripartita clásica de 1820 elaborada por C. J. Thompsen de Edad de Piedra, Edad de Bronce y Edad de Hierro, en base al registro danés. La Edad de los Metales englobaría las dos últimas y la Edad del Cobre, que se inscribía, en estos momentos, como etapa final del neolítico. La Edad de los metales, supondría un hito fundamental y necesario en la escala de la humanidad hacia la civilización, desde el salvajismo y la barbarie, según el esquema evolucionista. Así mismo, con el historicismo cultural se establece la idea general de que hay un punto de origen de la tecnología de fundición del cobre y bronce (aleación de cobre y estaño), normalmente asociada al Próximo Oriente y la zona de los Balcanes, que se extiende por toda el Área Mediterránea; lo mismo se dirá para el caso del Hierro. Esta idea, que parte desde los primeros teóricos del siglo XIX (O. Montelius), se ha visto matizada, viendo como existen otros puntos donde se fundía el metal, como el SE peninsular. Posteriormente, vemos en los productos metálicos (hachas, puntas de flecha, armas…) un elemento fundamental a nivel tecnológico o productivo para el desarrollo económico de los grupos neolíticos hacia su jerarquización. En este sentido, se mantiene la importancia dada a los metales como marcador cultural del paso hacia la “civilización” o el estado.
Actualmente, el comienzo de la Edad de los Metales, el Calcolítico, adquiere importancia por la existencia de metal y su carácter tecnológico-productivo, así como por todo lo que sucede a nivel social en esta época. Hablamos de la especialización artesanal, el desarrollo de redes comerciales a gran escala, el aumento de producción, el surgimiento de los primeros estados, etc. Se relaciona con el concepto de Sherratt de la revolución de los Productos Secundarios. Este hecho, que se iría profundizando a lo largo de la protohistoria hasta momentos históricos (colonización fenicia, griega, cartaginesa, etc.), tiene como hito fundamental el denominado periodo Campaniforme, que se desarrolla durante el III y a comienzos del II Milenio ANE en el extremo occidental mediterráneo. Se caracteriza por presentar unos marcadores culturales claros: aparecen cerámicas con unas formas y decoración concretas (vasos, cuencos, platos carenados; con decoraciones en bandas, a base de incisiones y puntillados, rellenos de forma recurrente con una pasta blanca) aparecen elementos en cobre (puntas palmela, agujas, puñales de lengüeta, etc.), brazaletes de arquero en piedra, botones de marfil con perforación en V, etc. Si bien no existe una unanimidad en los investigadores a la hora de explicarlo, sí vemos como se asocia con lo que muchos autores denominan la “jerarquización” o complejidad de la Prehistoria Reciente, o con los primeros estados prístinos en el sur peninsular, tal y como hemos señalado.



Ajuar típico campaniforme: puñal de lengüeta, punta palmela y punzones en cobre; brazaletes de arquero en piedra, utensilios líticos (puntas de flecha) y botones perforados en V. Fuente

En el presente artículo repasaremos sólo los momentos calcolíticos y, fundamentalmente, campaniformes del Magreb, dejando la tecnología de bronce, la del hierro y las reflexiones finales para la segunda entrega.
Tradicionalmente, se había argumentado que en el Magreb no existía una Edad del Cobre ni del Bronce o, al menos, que ésta era muy tardía, coincidiendo con momentos protohistóricos, como el contacto fenicio o púnico y la edad del Hierro que inauguran. Esta afirmación, expuesta desde comienzos del siglo XX, se realizaba en base a la escasez de restos arqueológicos prehistóricos metálicos. Serán autores como Miguel Tarradell o André Jodin los que comenzaron a hablar del periodo campaniforme.
En la década de 1930 se dan las primeras noticias de la existencia de fragmentos de cerámica campaniforme (en el abrigo de Achakar). Pero no será hasta la década de 1950 que encontramos varias obras que desarrollan la existencia de este periodo en yacimientos, como Caf Taht el Gar, en Tetuán, Gar Cahal, junto a Ceuta, el Khril, al sur del cabo Espartel o Dar-es-Soltan en la zona de Rabat-Temara, así como en diferentes sitios al aire libre. En estos momentos, la prehistoria magrebí se entendía como formada por un neolítico de larga duración que pasaba directamente a la Edad del Hierro, sin tener una Edad del Cobre o del Bronce. Esta imagen casaba con la idea de que los pueblos africanos son estáticos o poco innovadores a nivel cultural, socioeconómico, político…, algo que reproducía la ideología colonial del momento. Por lo tanto, estos hallazgos se consideran rasgos residuales del comercio con los grupos calcolítico y campaniformes de la Península Ibérica por parte de los grupos neolíticos del oeste magrebí, sin que se explique como parte de lo que entonces se llamaba civilización campaniforme. Así, se consideraba como un estadio más del neolítico marroquí. En el último tercio del siglo XX queda bien atestiguada y sistematizada la presencia, no sólo del campaniforme, sino del calcolítico o la edad del bronce en Marruecos, fruto del desarrollo de las investigaciones desde mediados de siglo por autores tan importantes como Gabriel Camps o Georges Souville.



Fragmentos de cerámica campaniforme de la cueva de Gar Cahal (Vijande et al, 2011: 279)

Los registros asociados al campaniforme y calcolítico se encuentran fundamentalmente en cuevas y abrigos. Observamos como en toda la costa Atlántica marroquí desde la zona de Tánger-Tetuan hasta el Río Oud er Rbia, al sur de Casablanca, se tiene conocimiento de la aparición de cerámicas campaniformes, puntas palmela en cobre o brazaletes de arquero. No obstante, este fenómeno, fundamentalmente litoral y atlántico, también se encuentra en dos yacimientos al interior, así como en el Rif Oriental y en el oranesado argelino. Tenemos cerámicas campaniformes -con decoración incisas o puntilladas en bandas y con formas de cazuela o vasos, cuencos hemiesféricos, etc. – en yacimientos tingitanos y costeros atlánticos como los de Achakar, Caf Taht el Gar, Gar Cahal, Dar es Soltane, Mehdia, El Khril, el Kiffen, Rouazi-Skhirat, Oued Mellah, Kehf el Baroud o la Grotte des Contrabandiers. Los yacimientos del interior con cerámica campaniforme son los de Sidi Slimane y Aïn Smene. Por su parte, el yacimiento del Rif Oriental con cerámica campaniforme sería el de Hassi Ouenzga, mientras que los dos argelinos del Oranesado son Rhar Oum el Fernana y al Oued Saïda, también en el interior. A nivel tipológico, esta cerámica campaniforme del Magreb Occidental sería similar a la del campaniforme andaluz y portugués.
A esta aparición de cerámica, debemos unir la aparición de elementos metálicos en cobre o cobre arsenical, como las puntas Palmela, agujas, puntas de flecha, punzones o leznas y hachas. Algunas de ellas, provenientes de la necrópolis megalítica de Aïn Dalia, junto a Tánger, o de las necrópolis de el Kiffen y de Rouazi-Skhirat, en la zona de Rabat-Temara. En toda esta zona, vemos asimismo un conjunto de elementos líticos que se inscriben también en el periodo calcolítico y campaniforme. Hablamos de brazaletes de arquero, como el de Dar es Soltan, placas de esquisto troncocónica, como la de Kehf el Baroud, o industria líticas, como las puntas de flecha foliáceas bifaciales o pedunculadas y cuchillos similares a los calcolíticos peninsulares, presentes en diferentes yacimientos marroquíes. Por último, cabe señalar la existencia de elementos realizados sobre marfil o cáscaras de huevo de avestruz, como vemos en las necŕopolis de Rouazi-Skhirat o El Kiffen, que serían sincrónicas con la llegada de dichas materias primas a Los Millares.



Puntas de palmela. Fuente

Vemos, por lo tanto como los elementos adscribibles al campaniforme y calcolítico europeo aparecen en Marruecos en diferentes yacimientos, señalando la utilización por parte de grupos locales de ciertos elementos adscritos tradicionalmente a la Edad de los Metales. En cuanto a cronología, debemos señalar en primer lugar cómo se ofrece una fecha muy temprana para el cobre en Marruecos. Tenemos las datación desde mediados del IV al III Milenio Antes de Nuestra Era (ANE) para la necrópolis de Rouazi Skhirat, mientras que la de El Khiffen sería en el tránsito del IV al III Milenio ANE; por último, la datación de Kehf el Baroud es de 3210 ANE. Todo esto, a falta de mayor número de dataciones, nos haría proponer como inicio del cobre el tránsito del IV al III Milenio, lo cual sería simultáneo al calcolítico peninsular y de Vila Nova de San Pedro y los Millares, que se desarrollan en el III Milenio; y que el calcolítico no estaría representado sólo por el paquete campaniforme, sino que comenzaría antes.
Por otra parte, en lo que a fabricación de dichos elementos se refiere, las últimas investigaciones nos señalan que podrían ser locales, si bien la existencia de contactos con la PI es clara. Así, en el yacimiento de Ifri N’Amr ou Moussa, el análisis de los elementos campaniformes hallados señala su origen local; por su parte, la espátula denticulada encontrada en el yacimiento de Dar es Soltan, que habría servido para la decoración de los vasos y cazuelas campaniformes, indicaría una manufactura local. Por su parte, ha habido análisis metalográficos de elementos calcolíticos de Marruecos, que fueron iniciados por Souville y que recientemente se han visto completado por el estudio de Montero Ruiz y otros, que señalan como opción la manufactura local de dichos objetos. Así mismo, la existencia de minas de cobre y estaño en la zona nos haría pensar en dicha fabricación local, si bien es cierto que aun no ha aparecido ningún taller. Por su parte, el contacto entre la Península Ibérica y el Magreb Occidental, significaría no sólo la llegada de formas culturales calcolíticas peninsulares a África, en el marco de redes comerciales del IV-III Milenio, sino la llegada al sur peninsular de elementos africanos, como el marfil o la cáscara de huevo de avestruz que encontramos en diferentes yacimientos andaluces, entre los que cabe destacar en la cultura de los Millares.


Mapa donde se sitúan los elementos campaniformes y calcolíticos y su relación con la Península Ibérica. 

Vemos como se establecen contactos claros con los Millares (Souville, 1998:171)
El calcolítico y periodo campaniforme en el Magreb, que surge en el tránsito del IV al III Milenio ANE, se explica fruto de la llegada a través del comercio de elementos culturales de la Península Ibérica. Así, los grupos neolíticos adoptarían estos elementos y harían copias locales, pero siempre reduciendo a los grupos locales a este papel. Frente al surgimiento de un estado prístino en el Valle del Guadalquivir y surgimiento de grandes fenómenos arqueológicos como los Millares, Vila Nova de San Pedro o Zambuchal, en Marruecos se niega ningún desarrollo social. El gran argumento esgrimido para ello es la ausencia en el registro de elementos sociales del tipo aldeas o poblados, necrópolis colectivas megalíticas o de cuevas artificiales, una industria metalurgia propia o una industria en sílex refinada y numerosa; esto nos señalaría que los grupos magrebíes no habrían cambiado desde el neolítico Medio.
Podemos terminar esta parte realizando algunas reflexiones sobre el tema tratado. En primer lugar, cabe destacar como los términos utilizados “campaniforme”, “calcolítico”, “edad de los metales”, son términos culturales que se basan en un análisis de ausencia/presencia y que, en gran parte, no nos indica nada sobre el modo de vida o la organización social de los grupos magrebíes y que suelen tender a subordinar las zonas de “llegada” de la cultura (menos evolucionadas), frente a la de “salida”. Así, por ejemplo, parece imposible un desarrollo socio-económico (de grupos tribales o protoestatal) sin la producción metalúrgica, algo que los estados prístinos americanos desmiente. Este desarrollo podría reflejarse en las redes de intercambio como las vistas para el IV-III Milenio con Los Millares, o el hecho de que a la llegada de los fenicios, en el I Milenio ANE, veamos protociudades, tal como afirma Gabriel Camps.



Vaso campaniforme de estilo Ciempozuelo. Este tipo de vasos se consideran marcadores culturales del campaniforme, si bien su significado social podría cambiar en cada territorio y no nos informa sobre las características sociales de las comunidades que lo producen o que comercian con él. Fuente

Para escapar de este marco historicista-cultural es necesario modificar tanto la teoría e hipótesis de partida, como la práctica arqueológica. Falta mucha arqueología por hacer. Así, no se ha excavado ningún poblado agrícola, ni ningún asentamiento calcolítico o neolítico -del tipo aldeas o recintos de fosos-, fruto más de una falta de investigación territorial, que de su ausencia empírica.
Por último, debemos entender la Prehistoria no como un trayecto lineal hacia el progreso y la “civilización” a la oriental (grandes ciudades, alfabeto, expansión militarista, metalurgia como eje productivo, etc.), sino la existencia de procesos sociales diferentes. De poco nos sirve ver los grupos magrebíes bajo la lógica de la Prehistoria Reciente europea, y afirmar que si no tienen producción metalúrgica o ciertos tipo de expresiones culturales, es que no han tenido formas sociales equiparables (por ejemplo, formas protoestatales o de desarrollo de grupos tribales). Sólo un análisis profundo nos ayudará a superar la simple analogía historicista-cultural a la que actualmente se reducen los estudios al respecto. Para ello, como hemos dicho, cabe modificar tanto el esquema teórico, como la práctica arqueológica: la construcción de nuevas estratigrafías, estudios de patrones de asentamiento, producción, dataciones modernas, estudios arqueométricos, etc. son necesarios para avanzar hacia una reconstrucción de corte social y no eurocéntrica de la Protohistoria magrebí.
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Redactor: Sergio Almisas Cruz
Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla. Finalizado el Máster de Patrimonio Histórico Arqueológico de la Universidad de Cádiz. Actualmente investiga sociedades tribales neolíticas en el ámbito del Estrecho de Gibraltar en el grupo PAI-HUM-440 asociado a la Universidad de Cádiz.