miércoles, 16 de septiembre de 2015

IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE





Néstor Verona y Alfonso García

Una propuesta identitaria canaria

La Iglesia del Pueblo Guanche, de entre la diversidad religiosa canaria, es quizá el colectivo con mayor grado de especificidad de todos los analizados en este estudio, y al mismo tiempo presenta una mayor complejidad que otros grupos a la hora de su ubicación en el mismo. Nacida en el año 2000, con el inicio del milenio, y fruto del impulso de un reducido grupo de miembros (en torno a ocho), en palabras de su máximo representante, no busca crear una nueva religión, sino recuperar una religión existente: «la memoria espiritual del pueblo aborigen canario, que está huérfano espiritualmente. Y que, a pesar del sometimiento ejercido por las distintas religiones de la historia canaria, no ha dejado que profesar la religión en la Diosa-Madre, la Chaxiraxi».164


Se trata de un modelo neopagano que busca asegurar la continuidad de la adoración a la «Diosa-Madre Universal Chaxiraxi», según ellos, divinidad central del panteón de los aborígenes canarios antes de la conquista de las islas por los europeos, que finaliza en Tenerife en 1496. Para ello han rescatado y reconstruido, en lo que se presenta como una reivindicación identitaria, a través de distintas técnicas, etnográficas y antropológicas principalmente, y de las más diversas fuentes, tanto históricas como arqueológicas, una serie de rituales prehispánicos que entroncan sus creencias con las de aquellos pueblos mediterráneos y del Oriente Medio de la Antigüedad que adoraban también a estas Diosas-Madres. Tratan, de esta manera, de evaluar su propia religiosidad dentro de la perspectiva de la particular idiosincrasia canaria, en la que dicen que dichas creencias han estado ocultas por varios siglos, sincretizadas con cultos más modernos como el catolicismo. Así, entienden la aceptación por parte del pueblo guanche165 de símbolos y ritos cristianos como una apropiación de significados autóctonos,166 como las fiestas de algunos santos, por ejemplo la de San Juan, que se celebra coincidentemente  con el solsticio de verano, y que está vinculada a antiguos rituales de fertilidad. De igual manera, analizan desde la misma perspectiva aquellos rituales guanches que han adquirido significados cristianos y que aún se siguen realizando hoy en día, como la fiesta de «diablos» o «diabletes», basándose en el utilitarismo del sincretismo religioso propio de las particulares circunstancias  vividas en Canarias.

Por ello, hasta la fecha, plantean que no existían sistemas religiosos completos de origen guanche, sino elementos autóctonos sincretizados con conceptos cristianos, lo que trata de suplirse ahora con la creación de la Iglesia del Pueblo Guanche, que surge como respuesta a lo que definen como «incertidumbre espiritual del pueblo canario». Por ello, se postulan a sí mismos como una «comunidad de hombres y mujeres del siglo XXI que quieren vivir sus vidas espirituales en íntima comunión con la Diosa-Madre Chaxiraxi, en plenitud con los espíritus de sus ancestros y en armonía y comunión con la naturaleza», rescatando sus rituales del culto en el que, de manera sincretizada, a venido siendo venerada bajo nombres «extranjeros», como el de Virgen de Candelaria. Debemos conectar, pues, esta tradición, con todas aquellas religiones de la diosa en otros muchos lugares, pero también con las nuevas espiritualidades, pues se está planteando un modelo neopagano muy próximo a estas formas religiosas que se tratan en el capítulo correspondiente más adelante.

De fundamento complejo, por las dificultades para ordenar el rompecabezas de la información,  «en el que la Diosa Universal ayuda a ello», y sin libros concretos de referencia, la Iglesia del Pueblo Guanche se centra en la parte espiritual y utiliza como soporte rituales recreados. Desde este principio, la propia divinidad rompe el esquema de sometimiento de las demás religiones al fundamentarse en el diálogo de los creyentes directamente con la Diosa, al ser como una madre que quiere lo mejor para sus hijos. Desde la recreación ritual, por su parte, se aproxima a imágenes de una etnografía clásica, de ritos fabrica- dos como elemento unificador, pues bajo la idea de atraer los significados de las actividades desarrolladas por el pueblo aborigen canario anterior a la conquista, se retrotraen sus dirigentes a un pensamiento mitológico de un pueblo casi ágrafo, cargado de símbolos, que es reinterpretado.

La Iglesia del Pueblo Guanche, además, realiza una cantidad profusa de actividades rituales relacionadas con las actividades de la vida diaria y los momentos importantes de la misma, tales como los bautizos, bodas y, en un futuro, enterramientos, y todo ello desde la intención de entender el universo de los guanches, desde una mirada de «un mundo moderno que ha perdido la capacidad de ver la esencia del pueblo, de sus creencias y las cosas que aspira a recuperar», según uno de sus responsables.

El entendimiento de la historia fragmentada canaria del mundo aborigen se reescribe como un mito, que se asemeja más a historias inconexas, con poca relación entre ellas, unidas en una religión que las amalgama, y que anhela reunir un material básico y diverso de distintas fuentes históricas y antropológicas, con el objetivo último de «rescatar» incluso la lengua, los enterramientos y la mitología como fuente de inspiración nueva a los canarios desentrañando lo verdaderamente identitario del orden social y religioso, que trasciende y está vinculado con la esencia de la civilización mundial.

Fundamentos y estructura de la Iglesia del Pueblo Guanche

La Iglesia del Pueblo Guanche, 167 actualmente, se encuentra en trámites para su inscripción en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia español, desde que en el año 2006 solicita su registro. Para ello, sus miembros levantan acta de su fundación en ese mismo año, aunque vengan desarrollando sus actividades desde bastante antes. En esta misma, recogen una serie de fundamentos que han de regir el funcionamiento y estructura de la institución, además de plantear las principales líneas de su propia fe.

Los fieles de la IPG reverencian y celebran la totalidad del universo como una manifestación de la Diosa-Madre Chaxiraxi, que está en perpetua evolución y no tiene origen ni fin. Creen además en la existencia, en el ser humano, de dos espíritus, llamados espíritu libre y espíritu vital, y que al morir el espíritu libre inicia el viaje hacia el seno de la diosa y el vital se queda en tierra para cuidar a sus parientes y amigos, así como del entorno en el que se desarrolló en vida. Sus fines son los de promover, actualizar, realizar y difundir las activida- des relacionadas con el culto y la veneración a la diosa, en todos sus aspectos (sobre todo en su advocación canaria de Diosa-Madre Chaxiraxi), así como la de otros dioses mediadores, como Magec o Diosa La Sol (en femenino), Achuguayu o Dios Luna, Achamán-Akorán-Baal-Ammón o Dios de las lluvias, Chayuga o Dios de la Naturaleza, y a los espíritus de los antepasados, así como la liturgia, ritos devocionales, prácticas y tradiciones de la ancestral religión de los guanches en lo que consideran la «matria» (en lugar de «patria») canaria.


5. TABLA CON EL ESQUEMA ORGANIZATIVO DE LA IGLESIA DEL PUEBLO GUANCHE

Consejo de Amusnaus            Guadameñe


Favkanes

Kankus

(sacerdotes)
Maguadas

(sacerdotisas)
Iboibos

(sacerdote- muertos)
Legados y comisionados
Delegados u observadores

Para ello cuentan con una estructura organizativa (véase tabla 5) liderada por un guadameñe (que puede ser un hombre o una mujer), quien actúa por inspiración divina de la diosa y representa la cabeza del conjunto de faykanes (responsables espirituales y religiosos que dirigen el culto). Según sus creencias, en el guadameñe radica el espíritu de la diosa, y éste lo transmite a los faykanes a través de un ritual de imposición de manos, quienes a su vez los transmiten  a los kankus (sacerdotes), maguadas (sacerdotisas) e iboibos (encargados del culto funerario). Estos son los encargados, a su vez, de transmitirlo a los fieles a través de los rituales de bautizo, boda y sepelio.

La oficina del guadameñe, a modo de consejo administrativo y de junta de gobierno, está asistida por un consejo de amusnaus escogidos al margen de su situación en el seno de la propia iglesia, que son consultados en caso necesario, y consta de secretaría de Estado, de un consejo para asuntos públicos de la iglesia, de las congregaciones, tagoros de conflictos y otras instituciones. Además, el guadameñe tiene potestad para nombrar legados y comisionados, quienes pueden representarle ante otras confesiones o ante la Administración pública, y a delegados u observadores ante organismos internacionales, que podrán asistir como representantes de la entidad a conferencias y reuniones en el extranjero. Por su parte, el Gran Tagoro de la Diosa-Madre, cuya cabeza es el guadameñe, y del que forman parte los faykanes dirigidos por el tagorero mayor, es el encargado de preservar el cuerpo doctrinal de la IPG, teniendo también potestad para cesar al guadameñe si incurriera en alguna de las faltas graves que recogen sus estatutos (como la pederastia, entre otras) y de elegir uno nuevo. Para finalizar, existe en la IPG un colegio de amusnaus, presidido por un decano y un subdecano, quienes ayudan colegialmente al guadameñe en su gobierno cotidiano de la iglesia.

Principales ceremonias: bodas, bautizos, ordenaciones e imposición de manos

Una de las principales maneras de la IPG para mantener vivas sus tradiciones,  es a través de la celebración de una serie de ceremonias y rituales, generalmente asociados a la vida de los individuos, y que podríamos englobar dentro de los ritos de paso. Algo común en muchos otros neopaganismos entroncados con el culto a los antepasados y de las religiones étnicas de pueblos tan próximos a Canarias, temporal y socialmente, como los del continente africano y americano, aparece también en esta nueva religión, tan antigua, tan local, y al tiempo tan universal en los principios que plantea. Reproducimos a continuación la fórmula utilizada por las maguadas y kankus durante uno de estos rituales, un bautizo por el rito guanche:

Hermano..., bienvenido al seno de la Diosa-Madre Chaxiraxi y al encuentro con los espíritus de nuestros antepasados. Que tu vida sea larga y próspera, guiada por Magek, y tus descendientes tantos como estrellas creó nuestra Diosa-Madre Chaxiraxi.

La maguada o el kanku, en este punto, sumergen al neófito en el agua tres veces.

El ritual de la imposición de nombre o bautismo, para la IPG, y según nos explica su actual guadameñe, Eduardo García (Guayre Adarguama Anez' Ram n Yghansen) simboliza que los fieles pasan de la muerte a la vida, «y que obtienen la vida que proviene de la Diosa-Madre  Chaxiraxi». Para ellos, de la misma manera que el agua limpia el cuerpo, la gracia de la diosa lava el espíritu del neófito. Se celebran en la naturaleza, en una playa o en algún barranco donde corra el agua, ya no sólo por la falta de un local para hacerlo, sino por «el propio sistema de creencias pagano», en sus propios términos. En la ceremonia, además, que puede ser por inmersión o por aspersión, se sigue un ritual muy reglado, como todos los observados para este trabajo, en el que cada individuo, desde los que participan hasta los simples observadores, tienen un lugar designado. Un guerrero (recreando la vestimenta de los antiguos guanches, con pieles de cabra de aspecto prehispánico) toca el bucio, 168 comenzando  así la cere- monia. Abren la comitiva un niño y una niña que portan hojas de palma, seguidos por el guadameñe, el kanku y dos maguadas coronadas con guirnaldas de flores silvestres. Detrás de ellos, va tocando un tajaraste169 un grupo de músicos, precediendo la llegada de los neófitos al lugar de la celebración, quienes deben portar hojas verdes de laurisilva. Tras el rito bautismal en sí mismo, ante el altar de la diosa, son ungidos con sal, y luego son sometidos al ritual de imposición de manos, a través del cual quedarán imbuidos del espíritu de la Diosa-Madre. También se hacen ofrendas durante el transcurso de la ceremonia, de leche, miel y gofio, y al final, tras algunas lecturas, una comida comunitaria. Por tanto, este ritual de inclusión de nuevos miembros en el grupo se convierte también en ritual de confraternización, en un evento social presidido por la jerarquía eclesiástica, quien dirige el acto colectivo de imposición de nombres ancestrales canarios por el rito reelaborado de la IPG.

Con respecto a los matrimonios,  desde la perspectiva de su fe, es expresión de la intención de la Diosa-Madre Chaxiraxi, por ser un instrumento de vida divina o un medio de santidad, fundamentado todo ello por el rito sagrado puesto en marcha durante la ceremonia. Por ello, entienden que, siendo una institución natural, la propia iglesia es quien tiene derecho a legislar sobre un acto que, para ellos, es divino, y no los estados, cuya labor es meramente admi- nistrativa a efecto social. Esto confiere al matrimonio un lugar muy especial entre los ritos de la IPG, en el que los cónyuges son los ministros del propio ritual, y en el que el kanku y la maguada no son más que meros testigos ante la Diosa-Madre. Se trata, pues, para sus fieles, de un camino de santidad, de la consecución de una vida sobrenatural que es iniciada con el ritual del bautismo, y no de una simple institución social.

Como trámite previo, los contrayentes deben poner en conocimiento del tagorero local su intención de realizar el ritual, que deberán preparar ellos mismo con ayuda de los sacerdotes y sacerdotisas. La ceremonia suele celebrarse en un paraje natural, en el que se crea un atrio semicircular donde, en el centro, arde un fuego de carácter sagrado al que se arroja sal marina y plantas aromáticas.170 El recinto se adorna con ramas del monte y hojas de palma, y se dispone en él un efeken (altar), orientado hacia el sol naciente, en el que se instala la imagen de la Diosa-Madre Chaxiraxi (a la que se hacen ofrendas). Los novios podrán vestir el traje tradicional guanche o ataviarse con ropas actuales, pero ella debe llevar una corona de flores silvestres. Para la celebración del ritual en sí mismo, primero se suplica al cielo y a la tierra para que proteja el proceso del matrimonio, y se pide permiso a los cerros, los valles y los barrancos. A conti- nuación se inicia una oración de petición de permiso a los espíritus de los ancestros y a la Madre Tierra, y se le hacen a los contrayentes una serie de preguntas. Después son ungidos con sal y se procede al ritual de imposición de manos, para concluir con una ofrenda de leche, gofio y miel, que ambos con- trayentes deben darse de beber el uno al otro. Finalmente, para realizar este complejo ritual, la IPG ha redactado una normativa con respecto a los matrimonios, en la que además se tiene en cuenta la disolución del mismo. También en esta normativa se contempla la realización de matrimonios entre personas del mismo sexo, sin ningún tipo de distinción, por lo que critican las tradiciones que consideran patriarcales y machistas, de origen judeocristiano.

Otra ceremonia muy característica de la IPG es la de la ordenación  de alguno de sus miembros como sacerdote o sacerdotisa, durante la que se procede, como en otras ocasiones, al ritual de imposición de manos. Este ritual, como hemos visto, es una manera simbólica de hacer que more en uno el espíritu de la diosa, que es transmitido por el guadameñe, quien ha sido escogido para este cargo, según ellos, por la propia divinidad, tal y como exponen en el acta fundacional de la entidad: «el Guadameñe de la Iglesia del Pueblo Guanche, en quien permanece la función que por Inspiración Divina de la Sagrada Diosa-Madre Universal Chaxiraxi que ha de transmitirse a sus seguidores, es cabeza del conjunto de los faykanes, servidor de la Diosa-Madre y de la Iglesia del Pueblo Guanche Universal en la tierra.» Durante la ceremonia de ordenación el aspi- rante, al que ya se ha impuesto nombre guanche en un ritual bautismal previo, debe también hacer una ofrenda, en consonancia con la fórmula que recogemos a continuación: «Ustedes, espíritus de mi espíritu, que moran en La Sol, acepten estos modestos presentes como prueba de que estamos en ustedes, y ustedes en nosotros. Les rogamos que suplan nuestras flaquezas y en este nuevo año, continúen cuidando del agua, del aire, de los árboles, de los ganados, del pasto y de todo aquello con lo que la madre-tierra nos transmite la vida».

En su momento se desarrollará una casta sacerdotal, que ya existía en el pueblo aborigen, y que aún está por desarrollar, y que son los iboibos. Éstos se encargarán de los muertos y los rituales relacionados con ellos. Tienen, de hecho, la idea de conseguir un cementerio que se adecue a los criterios funerarios de los guanches prehispánicos, en el que dar sepultura según un ritual propio a sus muertos.

Festividades: del sincretismo al concepto de «autenticidad»
Según los miembros de la IPG, pese a que en Canarias la mayoría de la población se considera católica, es mucho menor el porcentaje de católicos que realmente practican dicha fe, mientras que la mayoría de ellos visitan a curanderos y santiguadoras, van a los centros de peregrinación de sus ancestros, atribuyen a objetos como cruces, escapularios y estatuillas poderes sobrenaturales, y además, celebran fiestas paganas que están ocultas bajo formas cristianas. Entienden, pues, a la iglesia católica simplemente  como un mero contexto institucional dentro del cual se practica una religión popular, mucho más próxima a la doctrina de la IPG. En este contexto, las creencias previas a la llegada de los europeos a Canarias, fueron, según ellos, asimiladas, y los símbolos y ritos cristianos con significado próximo a la cosmogonía anterior a la conquista fueron aceptados y conservados. Plantean asimismo que la «quema de Judas» o del «Haragán», fiestas celebradas aún hoy en algunas localidades de las islas, son una prueba de esto, y que muestran cómo el sincretismo religioso funciona como una forma religiosa netamente utilitaria. Por otra parte, según su propio planteamiento, el catolicismo popular y sus cultos a los santos, más que a un único dios, encaja bien en las creencias del pueblo guanche, en las que entien- den que existía un monoteísmo enmarcado en un politeísmo. Para ellos, el lenguaje religioso de la cristiandad europea sólo afloraba en la superficie de la población, y las pervivencias, sólo había que destaparlas. Por eso, continúan planteando, resurge la IPG, que ha venido perviviendo sincretizada en fiestas y romerías populares, como la Rama de Agaete, el Poleo de Icod, la romería del Socorro en Güimar, la de la Luz o la de la Virgen de los Pastores (Diosas Tara- Tanit). De igual manera esto ocurre, según ellos, en las fiestas de la Diosa- Madre Chaxiraxi, sincretizada como la Virgen de la Candelaria, o las de la Virgen de Abona (Diosa Magek) y las de Tajao. Así, el Wesñesmen,  fiesta «nacional» guanche dedicada a Chaxiraxi, se sincretiza con la de la Virgen de Candelaria, y el año nuevo guanche, con la fiesta de San Juan. También entienden que el culto a los árboles propio de los pobladores prehispánicos continúa oculto detrás de otras fiestas y manifestaciones sincréticas, como en el Pino Santo de Terure (Tara) o Virgen del Pino en Gran Canaria, el Pino Santo de la isla de la Palma (Virgen de las Nieves), de la Victoria y de Vilaflor, además de Cristo del Pino en Arafo.171

Si bien la IPG tiene prevista la adquisición, allí donde sea posible, de algún edificio o local que sirva como sede social a efectos administrativos, como hemos visto, las ceremonias, rituales y festividades son celebradas en lo que entienden como el «más grandioso templo que podemos ofrecer a la Diosa-Madre, el de su propia obra, es decir, la naturaleza». Por el nombre de almogaren o mogaren, conocen, así, al recinto natural y al aire libre, generalmente abrigado en la roca, especialmente dedicado a espacio de oración, y que suele situarse en colinas, atalayas o en las cimas de montañas. Otro importante lugar para la celebración de ceremonias son las cuevas, en las que se cree que los aborígenes canarios realizaban muchas prácticas de carácter religioso, como la visita a los oráculos.172

Hasta tiempo reciente, plantean, habían visto vetada la posibilidad de realizar públicamente sus cultos, ceremonias y rituales, por lo que debían vivir su espiritualidad a través de cultos sincretizados. Esto ocurre en el transcurso de varios siglos. Ellos, por el contrario, según aseguran, reconocen «la libertad religiosa de todos los seres humanos para expresar y celebrar sus creencias, como individuos o en grupos, en cualquier ritual, símbolo o vocabulario que no cause daño y que sea significativo para ellos».

Para la IPG, según el calendario lunar, el año nuevo comienza con el Achu n Magek, coincidiendo con el solsticio de verano, el 21 de junio. Esa noche se celebra una importante ceremonia en la que las maguadas uncen a los asistentes con un ungüento sagrado, se encienden hogueras y se hacen plegarias y ofrendas a La Sol. Pero organizan otras muchas celebraciones, como los Encuentros Culturales Raíces Guanches, las Jornadas de Confraternización, y las ya mencionadas ceremonias de imposición de nombres guanches, bodas y ordenación de sacerdotes.

Integración y visibilización: el juego de identidades

Por lo que hemos podido observar durante nuestro trabajo de campo con el grupo, existen tensiones entre lo que podríamos denominar la IPG del siglo XXI y la tendencia a la reconstrucción «fidedigna», más o menos verosímil, de los rituales guanches, desde el punto de vista de la escenificación etnográfica, que pone de manifiesto un problema que gira en torno a los conceptos de identidad y de etnicidad guanche. De esta manera, la última boda celebrada siguiendo esta tradición, en marzo de 2008, no tenemos claro que se celebrara según el ritual de la IPG o por un ritual guanche, sin más, a modo de reconstrucción etnográfica que busca acercarse a reproducir cómo acontecían las mismas hace más de 500 años. Este hecho se debió, desde nuestra óptica de meros observadores, a la presencia de gran cantidad de medios de comunicación, que asistieron a la convocatoria hecha pública en internet. A tenor de la repercusión mediática que tendría la ceremonia, un numeroso grupo de integrantes de la iglesia decide, por votación, celebrar una ceremonia lo más fiel posible a lo que se supone, debía ser una boda guanche. Para ello, retiran el altar levantado a la Diosa-Madre Chaxiraxi por no adecuarse a los criterios de autenticidad planteados, pues estaba cubierto por un mantel bordado, al igual que aquellos elementos considerados anacrónicos, como los boles en los que se hacen las ofrendas. Con este acto simbólico vaciaron a la ceremonia de contenido para la IPG, y la convirtieron simplemente en una reconstrucción de un ritual más o menos inventada, semejante a las realizadas por asociaciones culturales, cual escenificaciones folkloristas. La postura mantenida por el guadameñe era la de hacer un ritual de la iglesia del siglo XXI, y no quedarse en la superficie de una recreación etnográfica, por lo que se retiró y no participó en ningún momento del ceremonial.

Esta cuestión, pone de relieve un proceso de construcción actual de identidades étnicas muy peculiar, que gravita inevitablemente sobre la propia entidad, en el que entran en juego diversos factores de igual importancia, como la estrecha vinculación de muchos de sus miembros con movimientos políticos nacionalistas en sus más diversos grados. De hecho, entendemos el fenómeno como un proceso  de construcción de identidades en el que la indumentaria y las acciones puestas en marcha marcan el transcurso de reconfiguración de los espacios y de identificación con el pasado y presente del grupo. Así, en la búsqueda de diacríticos culturales comunes, incluyen y recrean, mediante una especie de etnografía experimental, los modos y costumbres guanches como si éstos constituyeran su propia esencia, sirviéndose de actividades tan variadas y diversas como el uso del palo y el garrote, el salto del pastor, etc. (deportes denominados «autóctonos canarios», cuya enseñanza subvenciona el gobierno autónomo y los cabildos, y que son exhibidos durante las celebraciones del día de Canarias).


La iglesia, por otra parte, realiza una prolija labor de publicación de textos en plataformas digitales asociadas o vinculadas de alguna manera con la entidad,173  la mayoría de la veces firmados  por el guadameñe Guayre Adarguma Anez' Ram n Yghasen, y sus ceremonias, rituales y encuentros  son publicitados a través de una intrincada red de colectivos, generalmente mediante páginas de internet y cadenas de correos electrónicos.174  De igual manera, acostumbran a vincular ficheros a estos mismos enlaces y a otros en los que cuelgan fotografías y textos alusivos a los eventos que se han desarrollado.175 Esto muestra, además, una extraordinaria diversificación en la mayor o menor vinculación con la IPG de sus miembros y seguidores, que va desde el desempeño de algún cargo (unas 5 o 6 personas), a los que se les ha impuesto un nombre guanche (en torno a la treintena), y un amplio número de simpatizantes que según el guadameñe se encuentran en torno a los 300. A la fecha del Acta Fundacional de la institu- ción, en 2006, la junta de gobierno de la misma contaba con seis fieles que desempeñaban  cargos de gaudameñe, maguada, kanku y amusnaus, y en la entrevista realizada para este estudio nos decían haber comenzado con 21 fieles. De igual manera, aunque matizan que lo esencial de la memoria de la religión guanche se ha mantenido y que ellos no son más que los que lo sacan ahora a la luz, las ceremonias regladas se vienen realizando desde el año 2000-2001. De hecho comienzan su calendario contando desde la primera celebración del Achu n Magek de la Nueva Era Guanche, por lo que en 2007 sería en el 7º año de esta nueva era. Este nuevo calendario redivivo,176 por otra parte, forma parte de la estrategia de mayor calado, consistente en una reelaboración del idioma guanche,177  por lo que todas las fechas utilizadas en sus escritos adoptan esta nueva forma.

Se trata, como vemos, de una propuesta muy estructurada de neopaganismo, cuya fuerza radica en la particularidad canaria ya expuesta anteriormente y en la cercanía en el tiempo de los modelos religiosos previos a la europeización y a la cristianización en las islas.




Notas:

164. Ésta es tan sólo una de las maneras que tiene la comunidad de creyentes de referirse a ella pues, como veremos, la asocian con otras muchas formas, coma Tara, Tanit, Moneyba, Abora, Diosa Celeste, Diosa Luz, Divinidad primigenia, etc.

165. A partir de aquí, utilizaremos la expresión «guanches» para referirnos a las poblaciones prehispánicas canarias por ser la autodenominación  aceptada por la iglesia. Pero entendemos  que la utilización de este término deja fuera a otras islas, como Gran Canaria, pues es el gentilicio con el que se conocía a los pobladores exclusivamente de la isla de Tenerife, lo que plantea un problema para el desarrollo del grupo fuera de esta isla.
166. De igual manera, entendemos que el término «autóctono» posee una carga valorativa, en torno a la que gravitan cuestiones como la etnicidad y problemas de construcción y deconstrucción de identidades, en la que no se va a entrar en este estudio, entendiéndose su uso desde la propia dialéctica utilizada por la Iglesia del Pueblo Guanche.
167. A partir de aquí, IPG.
168. El bucio es una caracola de mar de gran tamaño que es soplada, profiriendo un sonido parecido al de una bocina de barco, y que sirve como llamada y reclamo para el grupo.
169. Toque de tambor, acompañado de chácaras (especie de castañuelas grandes) y a veces de pito (flauta), cuya danza se cree tiene un origen aborigen, y que se adaptó luego al folklore
canario.
170. Según su propia cosmovisión, el humo de esta fogata eleva las súplicas de los fieles y contrayentes al cielo.
171. Siempre teniendo en cuenta los parámetros de enculturación aplicados por la propia

172. Sitúan en la Montañeta, en Moya, en la isla de Gran Canaria, por ejemplo, uno de
estos oráculos.
173.  Véase http://www.canariastelecom.com/personales/benchomo/benchomo religionguanche.htm, o http://elguanche.net.
174. Para una imposición de nombres, por ejemplo, véase http://canariastelecom.com/per- sonales/benchomo/imposicionnombres2004.htm, para una ordenación de maguada (sacerdoti- sa) http://www.canariastelecom. com/personales/benchomo/ordenacionmaguada.htm,  para la primera boda por el ritual guanche después de la conquista http://elguanche.net/
bodaacerinarukaden.htm, para la celebración del año nuevo guanche http://www. canariastelecom.com/personales/elguanche/anonuevoguanche2003.htm.
175.  Véase a  este  respecto http://elguanche.net/Ficheros2/primerasjornadas confraternizacion.htm; http://elguanche.net/ficheros2/bautizoguanche16dic07.htm;  http:// www.guanche.org/guanche/080316_ boda_guanche/.
176. En http://www.canariastelecom.com/personales/benchomo/calendarioguanche.htm.



Fuente:

FRANCISCO DÍEZ DE VELASCO (ed.)

RELIGIONES ENTRE CONTINENTES MINORÍAS RELIGIOSAS EN CANARIAS
Realizado como resultado del Contrato de Investigación entre la Universidad de La Laguna y la Fundación Pluralismo y Convivencia (Proyecto «La multirreligiosidad en Canarias: análisis de las comunidades y grupos religiosos minoritarios») por el Grupo de Investigación Relican (Religiones en Canarias).

Diseño de la cubierta: Muntsa Busquets
©   Francisco Díez de Velasco (editor), Néstor Verona Carballo, Roberto Rodríguez González, María Victoria Contreras Ortega, Alberto Galván Tudela, Alfonso García Hernández, Ángela García Viña, José Abu Tarbush Quevedo
©   de esta edición Icaria editorial, s.a.
Arc de Sant Cristòfol, 11-23, 08003 Barcelona www.icariaeditorial.com icaria@icariaeditorial.com
©   Fundación Pluralismo y Convivencia
Pintor Rosales, 44, 6º izquierda - 28008 Madrid
www.pluralismoyconvivencia.es fundación@pluralismoyconvivencia.es

Primera edición: octubre de 2008

ISBN: 978-84-7426-000-0
Depósito legal: B-00.000-2008

Composición: Grafolet, S. L.
Aragón, 127, 4º 1ª - 08015 Barcelona

Impreso en Romanyà/Valls, s.a. Verdaguer, 1, Capellades (Barcelona)




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